EL TABASQUEÑO

Retos del nuevo rector de la UJAT


Héctor Tapia

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• Se acabó la era inmobiliaria; ahora a poner orden
• Vicios: opacidad, acoso sexual y venta de calificaciones

 

En los últimos 16 años la Universi­dad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) creció aceleradamente en infraestructura, un avance que no registraba desde 1977 cuando se creó la Escuela de Leyes, la División Académica de Ciencias Agropecuarias y la Unidad de Cunduacán, hoy llamada Campus Chontalpa.

La construcción, fue pues, el sello de la casa en los dos largos periodos de la maestra Can­dita y del doctor José Manuel. A la primera le tocó edificar el CIVE (2007), la División Multi­disciplinaria de Comalcalco (2007), el Campus Bicentenario (2010) y el Centro Deportivo CEDUJAT (2011).

El segundo continuó con el mismo enfoque in­mobiliario y desarrolló la División Multidiscipli­naria de Jalpa (2016), el Centro de Investigación Científica CICTAT (2016) y la Ciudad Universita­ria del Conocimiento (2017).

Lamentablemente ese crecimiento expo­nencial no vino de la mano de proyectos de modernización de sus leyes fundamentales, ni de una apertura a la sociedad. Por el contrario, se simuló la transparencia, mientras se mantu­vo el encubrimiento de viejas prácticas tanto a nivel administrativo como académico, lo que ha provocado una descomposición institucional que hizo crisis con la ‘estafa maestra’.

Hay que reconocer que en dieciséis años la dupla Gil-Piña logró desarrollar una auténtica Red Universitaria que hoy se extiende por las cuatro regiones del estado y que atiende a más de 32 mil estudiantes, es decir, 41 de cada 100 universitarios pasan por sus aulas.

Pero toda esta red se logró gastando más de 40 mil millones de pesos (en ambos perio­dos) a un promedio de 2 mil 500 millones de pesos por año. A esto habría que agregarle los excedentes millonarios recibidos de fondos extraordinarios federales. Dinero que fue ejercido en completa opacidad y que no pudo ser auditado porque se goza del ‘fuero’ que le da la autonomía universitaria.

Lamentablemente toda esta inversión no se ha transformado en logros tangibles para la sociedad, no existen resultados culturales que nos ilustren con brillantez algún avance. No hay compañías de danza clásica ni contem­poránea con prestigio nacional, ni de teatro, tampoco se afianzó una feria de libros con auténtica presencia internacional, incluso la producción editorial de la UJAT es insignificante en cuanto a importancia.

Sus nulos logros culturales, científicos y acadé­micos ilustran paradójicamente su rezago en la in­vestigación y la calidad académica. Se privilegió el negocio inmobiliario y se corrompió a los órganos internos de gobierno para garantizar impunidad.

Es ahí donde se abre oportunidad para una nueva era que iniciará en pocos días.

Muy probablemente tocará a Guillermo Narváez Osorio enderezar el rumbo, hacer de la UJAT una universidad incluyente, con marca­do enfoque hacia la sociedad del conocimiento; con visión global y compromiso local; no solo transparente sino también financieramente res­ponsable, que se convierta en un auténtico polo del desarrollo científico y tecnológico del estado.

Una universidad que nos ilumine con su brillo.

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De entrevistas con profesores y alumnos de la universidad, ha salido una lista de retos muy concre­tos que el nuevo rector deberá resolver una vez que pase la aduana de la Junta de Gobierno:

1. El reto financiero: Ya no son las pensiones, ahora el gran hueco financiero de la UJAT se encuentra en el servicio médico que a falta de disciplina y control en la derechohabiencia hoy tienen a esa universidad endeudada con costosas clínicas y hospitales particulares y esto se debe a que desde la rectoría se permitió que líderes del CDEUT, políticos y amigos que no pertenecían a la institución se realizaran costosas cirugías, algunas incluso de tipo estético con cargo a la institución. Otra tarea será reducir la burocracia de confianza refugiada en áreas administrativas que se multiplicó en los últimos 16 años.

2. Los sindicatos: Deben terminarse los acuer­dos corruptos con los líderes que son compra­dos, como ocurrió con uno que fue premiado con el estímulo al desempeño docente en el nivel 6, pese a estar alejado de las aulas. Las malas negociaciones han llevado a que la UJAT cada fin de año enfrente problemas para sostener por ejemplo el acuerdo de pagar 90 días de aguinaldo. El reto será negociar sin prevendas particulares, ni cediendo a chantajes.

3. El reto moral: Desde febrero del año pasado un movimiento de mujeres universitarias viene denunciando casos de acoso sexual por parte de sus profesores, que mediante diversas técnicas las orillan a denigrarse; estos mismos profesores han establecido ya incluso tarifas para la venta de calificaciones que van desde cantidades de dinero, sexo, la famosa botella de alcohol o incluso el cobro de 50 pesos para borrar una falta. No es un asunto menor, la nueva administración debe dar signos de cambio dignificando a la UJAT, creando reglamentos y protocolos que castiguen a maestros y protejan a los estudiantes de esta triste cacería.

4. La estafa maestra: Hasta el día de hoy no existe una versión clara y objetiva de lo que sucedió en esta trama, es importante que se transparente hacia la sociedad qué sucedió, por­qué la universidad se vio envuelta en un escándalo nacional de corrupción, quiénes son los responsables directos e incluso aplicarles sanciones administra­tivas y despedirlos. La nueva administración tiene que limpiar la casa, dejar de cargar con esa horrible mancha de corrupción. De ahora en adelante sería necesario abrir procesos internos, como, por ejem­plo la asignación de las becas a profesores que hoy se manejan con absoluto secretismo y preferencias sin que se conozcan los nombre de beneficiados.

5. Academia y calidad: Todas las asignacio­nes de estímulos a profesores deberían ser transparentes, así también la asignación de tiempos completos que hoy se hace por favoritismo y no por méritos. También se debe combatir el ausentismo de maestros que golpea al aprendizaje de los estudian­tes; crear condiciones adecuadas para fortalecer la calidad educativa: becas para estudiantes; fomentar veranos de la investigación científica; aumentar los intercambios académicos; modernizar el sistema bibliotecario; ofrecer wifi abierto y reforzar el equipamiento de aulas. Asimismo es importante la creación de una cartera de servicios que atienda con seminarios y capacitaciones en todo el Sureste. En la actualidad la universidad tiene desperdiciada a su plantilla académica, que cuenta con especialistas con doctorados, maestrías y posgrados.

Concluyo diciendo que si bien la era que cierra ciclo en la UJAT hereda una importante Red Universitaria, también deja problemas, un hoyo financiero, desaseo administrativo y una mancha histórica en su imagen.

A partir del 23 de enero el nuevo rector tendrá el difícil reto de recuperar la identidad universitaria, la calidad académica con dimensión internacional, solucionar los problemas financieros y establecer mecanismos para el uso eficiente de los recursos.

Para ello quien llegue requerirá del apoyo to­tal del gobernador y de todos los universitarios, incluidos desde luego los que orgullosamente hemos egresado de ella. Que así sea.

 

 UN ADAGIO:  “Nadie gasta el dinero de otra persona tan cuidadosamente como gasta el suyo”.  (MILTON FRIEDMAN)

 



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