INVITADO

Se sueltan los demonios


Mouris Salloum George

Lecturas: 275

QUIEN NO QUIERA VER AL DIABLO,
QUE NO SALGA DE NOCHE.
 
Cuando se habla de Estado fallido, lo que
se nos informa es que los fundamentos de
la organización superior de la sociedad
han sido erosionados desde lo más profundo de sus cimientos. Representa ese
perturbador fenómeno político la crisis
de nuestro Pacto Social.
Remover los escombros para levantar
nuevas estructuras institucionales, por supuesto, no es factible, si la unidad de mando
es puesta en entredicho por lo que los especialistas tipifican como poliarquía, el poder
de muchos, que lo detentan realmente, o simulan detentarlos.
EL PODER POPULAR CONTRA
LA DEMOCRACIA CONTRATADA
Ese es un riesgo ineludible de la llamada democracia contratada, que pierde su eficacia 
estabilizadora cuando irrumpe la escena política la gran base electoral que se pronuncia
por un cambio radical.
Desde el periodo de transición presidencial en 2018, en nuestro ejercicio editorial
advertimos que la cuarta transformación o
la pretendida cuarta república se enfrentaría a resistencias de no fácil discernimiento
ni control. No es ésta obra del voluntarismo
personal.
La primera experiencia libertadora
pasó por la sociedad fluctuante hasta el
triunfo de la Revolución de Ayutla que, a
su vez, sentó las bases del Estado liberal,
en su turno atacado por la intervención
extranjera devenida dictadura, derrocada
ésta por el movimiento armado de 1910.
Dormir con el enemigo en casa, tiene
monstruosos costos
Un siglo después de promulgada la Constitución de 1917, primera social en el mundo,
los invencibles demonios pretenden volver
por sus fueros. Hoy estamos en la tesitura del
retorno a la edad del orangután. Los emisarios del pasado están más activos que nunca.
Que los fácticos grupos con poder real se
subleven, es típico en sistemas con democracia incipientes e inestables. Pero dormir con
el enemigo en casa, es una condición inadmisible en un paisaje donde el tejido social
está roto. No es ocioso activar los dispositivos de alerta. Pero ya.
(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.


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