LÍNEA ECONÓMICA

Tragedia y operativos mochila


Javier Lagunas

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El terrible hecho ocurrido en Coahuila donde un menor disparó contra su maestra y otros compañeros matando a la primera, hiriendo a otros de gravedad para después suicidarse, debe movernos a redoblar o re­forzar la vigilancia sobre lo que nuestros hi­jos hacen, atención en lo que portan en sus mochilas o “bad pack” al ir a la escuela y en general sobre todas sus acciones. No sólo en la calidad de padres sino de adultos se tiene la enorme e ineludible responsabilidad so­bre los hijos, especialmente en el rango de los cero a los 15 años de edad, desde estar atentos al trato que reciben en preescolar hasta el final de su educación en secundaria. Siempre y cuando se realice con el debido cuidado para no generar una falsa imagen de considerarlos malos niños o adolescen­tes, no vemos razón para escandalizarse por la revisión de mochilas en las escuelas, sean estas llevadas a cabo por padres de fa­milia, maestros e incluso autoridades po­liciacas quienes al final son las encargadas de velar por la seguridad. Desde luego, lo ideal sería no tener que hacerlo, que desde los hogares se inculquen los valores y edu­cación para que los hijos tengan conductas de respeto, empatía y amistad con su entor­no, incluyendo obviamente a sus compa­ñeros de escuela o vecinos; sin embargo, en tanto esto no sea un hecho o se encuentre en proceso, deben tomarse previsiones, en­tre estas, revisar lo que portan tanto al sa­lir de casa como al ingresar a las aulas. No debe caerse en el alarmismo o desgarra­miento de vestiduras por el “sacrilegio” de someter a nuestros hijos a controles sobre lo que portan, basta preguntarse ¿Cuál hu­biese sido la historia si ese día (o todos los días) en esa escuela, a la hora de ingreso y a ese y a todos los menores le hubiesen revi­sado la mochila?, seguramente la tragedia no ocurriría; quienes se oponen a los opera­tivos de revisión argumentando el derecho de los niños a su privacidad o su estabilidad emocional, no pensarían y menos dirían lo mismo, si entre los muertos o heridos es­tuviesen hijos o algún familiar cercano. La revisión debe ser permanente e inmediata, habrá molestia inicial pero la vida e integri­dad humana vale eso y más, a las escuelas no deben ingresar armas de ningún tipo, ni de juguete siquiera.

 



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