SIN REMITENTE

UJAT: informe y sucesión, ya


Víctor Ulín

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Finalmente, fue confirmada la fecha del 6 de enero para que el rector de la UJAT, José Manuel Piña Gutiérrez, rinda su cuarto y último informe de labores, y al mismo tiem­po inicie el proceso para designar a su suce­sor para los próximos cuatro años.

Para antes del 22 de enero, en efecto, la UJAT deberá tener a su nuevo Rector y en ese tránsito los nombres de la doctora Mi­rian Carolina Martínez, Guillermo Nar­váez y Rubicel de la Cruz apuntalan la competencia para ser la terna que elija el Consejo Universitario y del que seleccione a uno la Junta de Gobierno.

En el inicio de esta semana, de hecho, se es­pera que renuncie el secretario de Educación, Guillermo Narváez, en caso de que consolide su aspiración de contender y se sume de manera formal a la lista de los que buscan la Rectoría. En contraste con otros procesos de selección, ahora los tiempos se están ajustan­do para que el cambio en Rectoría permita una transición sin sobresaltos, a semanas de que arranquen las revisiones contractuales y sala­riales con los sindicatos universitarios de pro­fesores y administrativos.

Después de diciembre que había cierta in­certidumbre para el pago de prestaciones de fin de año, las condiciones de gobernabilidad para el proceso electivo del nuevo rector es­tán dadas. Así, el rector saliente concluirá su período con una administración estable y con avances notables, pero con desafíos por superarse frente a la reducción presupuestal que afrontan las universidades para garanti­zar su viabilidad éste y los años por venir.

CAMBIOS EN EL GABINETE

Si se consuma, el gobernador Adán Augus­to López Hernández habrá hecho bien en cesar a Mario Llergo Latournerie por usar la Secretaría de Bienestar para financiar su precampaña política con recursos públicos, algo que siempre ha condenado el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

El todavía funcionario ex priista, que ya se siente alcalde de Centro, defraudó la confian­za que el Gobernador depositó en él. Y más grave aún, presumirse candidato oficial cuan­do hay políticos de Morena con mayores méri­tos y capital social para serlo

 



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