INVITADO

Campo: ventajas comparativas


Mouris Salloum George

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La agricultura de exportación en México tie­ne una característica productiva que sostiene la cadena de valor: Especialmente en varieda­des de hortalizas y legumbres, no se emplean los hallazgos de la tecnología. En productos como el tomate, la cosecha de encomienda a jornaleros que obran manualmente la reco­lección para no malograr su calidad.

A eso se debe que, en los grandes valles del noroeste mexicano, hasta San Quintín, Baja California, y de ahí hasta el Valle Impe­rial, California, el grueso de la mano de obra lo forman familias indígenas que, por su ba­ja estatura y su destreza, son aptas para to­mar el fruto y empacarlo, soportar largas jornadas a pleno sol, en condiciones insalu­bres y a un costo laboral mínimo.

Vicente Fox decía, cuando le reclamaba a George W. Bush la “enchilada completa”, que los mexicanos cumplen en los Estados Unidos tareas que ni los negros quieren hacer.

DOS MILLONES DE JORNALEROS

EXPUESTOS AL “COSECHAS Y TE VAS”

Aquel tipo de recolector mexicano es el que requieren granjeros de los Estados Unidos para determinados productos agrícolas, de suerte que, del surco al supermercado, no desmerezcan en calidad ni precio.

El mercado laboral agrícola estaduni­dense ocupa a unos dos millones de jorna­leros: Casi 90 por ciento es de mexicanos; indocumentados la mayoría, expuestos a expulsión cuando terminan los ciclos agrí­colas. Cosechas y te vas.

El hecho de que El Capitolio tenga en agenda una iniciativa de ley que estimula la contratación por los granjeros de perso­nal aun con papeles falsos o visas tempora­les, no exorciza la Espada de Damocles de deportación que pesa sobre nuestros com­patriotas transtrerrados cuando así se le an­toje al Departamento de Migración.

Tema tabú que no tocaron negociado­res del T-MEC. De lo poco que se conoce del T-MEC, ese drama de los jornaleros mexi­canos en la Unión Americana permanece como tema tabú en la incesante gacetilla que pretende convencer a quien quiera ser convencido de que nos quedamos con las perlas de la virgen.

*Director General del Club de Perio­distas de México, A.C.

 



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