LÍNEA ECONÓMICA

Herencia “maldita” del PRIAN


Javier Lagunas

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Más allá de los aspectos objetivos de la for­ma en que el PRI-sistema, los presidentes de él surgidos y gran parte de sus funciona­rios dañaron a México, se encuentra un he­cho subjetivo, no se trata de cuántos miles de millones se saquearon o desviaron del presu­puesto, sino de cómo ese partido generó un estado de incredulidad en la política, los go­biernos y sus integrantes, incluyendo además a los Poderes Legislativo y Judicial.

Tantas fueron sus trapacerías y más aún la impunidad con que se cometieron, que la población dejó de confiar o creer en los go­bernantes, las instituciones y la política en general. Ese PRI y luego por 12 años, el PAN (hoy cínicos hipócritas que lo omiten) provo­caron sí, un descomunal daño económico, social y de seguridad en el país, pero tan grave o más que esto, sembraron una desconfianza nacional que sexenio con sexenio se exacer­baba al comprobarse que “el nuevo” era igual que los anteriores. Por ello es entendible que actualmente una significativa parte del país incluso quienes votaron por Andrés Ma­nuel López Obrador, duden de sus bue­nas intenciones, sus programas sociales, de su oferta de acabar con la corrupción, de la austeridad y otras acciones en beneficio del país. Al gobierno de AMLO le aplica, casi a la perfección, aquella cita del filósofo y estadis­ta Sir Francis Bacon, quien sentenció que, “en materia de gobierno todo cambio es sos­pechoso, aunque sea para mejorar”. Así es, tanto ha sido el descredito del viejo régimen que la mayoría de los mexicanos creyeron o lo siguen creyendo, quizá con buen grado de razón, que todos los políticos y todos los pre­sidentes son iguales, que la corrupción es ne­cesaria, que el contribuyente debe mantener a cuerpo de rey a su elite burocrática, que de­bemos ser súbditos y no ciudadanos, etc.; al menos eso parece creer gran parte de quienes atacan al presidente por sus políticas, no le creen, dicen que exagera, que reducir salarios de privilegio, vender el avión presidencial, viajar en líneas comerciales, cerrar Los Pinos y medidas de ese corte no sirven, tal vez ellos prefieran su anterior condicione de vasallos y por eso hasta se burlan de temas como la ven­ta de la citada aeronave o la reducción de las percepciones a la burocracia dorada.

 



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