EL CHAPUCERO

Borolas, el apestado


Nacho Rodríguez

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Hace unos meses, Joaquín López Dóriga escribió para Milenio que Calderón era el “adversario más formidable” de AMLO, y quien constituía la verdadera oposición ante la caída del panismo y el priismo. Esta versión al interior de la derecha se sostuvo por varios meses, llevando incluso a Borolas y su esposa a fundar su propio partido, como forma de hacerle un “real” contrapeso al presidente AMLO. Vaya, hasta el propio Lorenzo Córdova ya había acordado con Borolas darle su registro para que pudieran competir en 2021, en su idea (absurda) de encabezar una alianza PRI-PAN-PRD -medios-empresarios vs AMLO. Solo que nunca contaron con el hecho que EU detuviera a Genaro García Luna y todo el castillo de naipes de inmediato se viniera abajo. Ahora, Borolas se ha convertido en un apestado y sus seguidores buscan poner toda la distancia posible antes que se revele en EU la narcorrupción de su gobierno.

De entrada, Lorenzo Córdova ya rompió el acuerdo con Borolas y el día de ayer advirtió que, a pesar de que México Libre haya obtenido el número mínimo de asambleas, el INE podrá rechazar el registro si no demuestran de dónde obtuvieron los recursos para los masivos acarreos. Es, pues, el aviso a Borolas que se olvide de su partido porque ni modo que el INE le otorgue el registro mientras García Luna testifica contra el narcopresidente. Igualmente, chayoteros declarados como Dresser y David Páramo, ambos muy fans de Borolas en su administración, de inmediato se le voltearon y ahora andan o muy felicitadores con AMLO y la 4T o le reprochan a Borolas sus andananzas con García Luna. Todavía hay algunos despistados que lo siguen defendiendo como Pascal Beltrán del Río, pero son los menos. Ya Borolas apesta en la prensa chayotera.

Sin embargo, lo más relevante es Fox, que de un día para otro pasó de ser un crítico diario de AMLO a alguien que reconoce sus logros como el T-MEC. Poniendo distancia del borolismo, que todo lo critica hasta el cansancio, Fox, claro por convenenciero, se empieza a disfrazar de “chairo” para evitar su posible detención.  

 



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