INVITADO

La Corte empieza a barrer la corrupción


Mouris Salloum George

Lecturas: 288

No siempre la luz que divisamos con ale­gría al final del tétrico túnel, es la salida. Puede ser el fanal de un tren que viene en sentido contrario y las cosas se ponen pa­ra llorar.

Vemos con un optimismo razonado, sin embargo, el compromiso asumido por el mi­nistro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, de limpiar la morada del Poder Judicial de la Federación. Tarea para Hércules y los afa­mados establos.

Subrayamos la magnitud de ese desa­fío porque, como lo señalamos en entrega anterior, el Tribunal Constitucional es el espejo de la judicialización de la política, en cuyo caso son justiciables los poderes Ejecutivo y Legislativo en sus correspon­dientes escalas.

En el primer informe de su gestión, el togado Zaldívar destacó los estigmas que desmerecen la majestad del Poder Judicial: Corporativismo, nepotismo, conductas ilí­citas; tres pestes, entre otras, que se con­densan en una mayor y más corrosiva: La corrupción.

33 millones de delitos sólo en 2018

Es menester entender lo grave de ese per­petuo fenómeno, cuya solución desemboca en las instancias jurisdiccionales, porque México aparece entre los primeros sitios en el Índice Global de Impunidad, otra de las rémoras señaladas por el presidente de la Corte.

El dato de 2018 es para espantar al más taimado: 33 millones de delitos en sólo 12 meses. De los crímenes denunciados -so­bre los cuales en algunos casos no se abre si­quiera carpeta de investigación- más de 95 por ciento permanece sin castigo.

Por supuesto, el indomable problema empie­za desde las barandillas de policía más remotas, continúa en agencias ministeriales, en juzga­dos de primera instancia; ya en las metrópolis, en tribunales unitarios o colegiados; eventual­mente, por la vía del amparo o contradicción de tesis llegarán a las salas de la Corte. En materia de corrupción, las escaleras se barren de arriba hacia abajo. En la Corte, el buen juez por su casa ha empezado. Algo es algo. (*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

 



Columnas anteriores

visitas