TELÉFONO ROJO

Attaché labor: lo que Peña rechazó, lo que ahora se aceptó


José Ureña

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Hagamos un poco de retrospectiva.

Desde hace más de dos años Estados Uni­dos propuso un capítulo para incluir un capítulo laboral en la revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.

En aquel tiempo los principales ne­gociadores mexicanos eran Ildefonso Guajardo por la Secretaría de Econo­mía y Luis Videgaray por la Secretaría de Relaciones Exteriores. El entonces llamado vicepresidente de Enrique Pe­ña tenía presencia igual o superior a los titulares de Hacienda y Crédito Públi­co, sucesivamente José Antonio Mea­de y José Antonio González Anaya. Pero el capítulo laboral fue remitido a la Secretaría del Trabajo y Previsión So­cial (STPS) de Roberto Campa Cifrián.El se encargó de hablar con un equipo estadunidense encabezado por su con­traparte Alexander Acos­ta, secretario del Trabajo de Estados Unidos.La represen­tación del norte planteó la su­pervisión del mercado laboral de México porque, argumen­taba, había una competencia desleal.En especial les intere­saba la democracia sindical e insistieron en exigir a México elecciones abiertas en todos los gremios, sin importar su tamaño o su actividad.

400 MIL CONTRATOS

México se opuso.

Ingresaron otro tema: en materia au­tomotriz, salario mínimo de 15 dólares la hora “para equiparar los pagos de Detroit con los de Guanajuato, por ejemplo”.

-No les conviene –repuso la represen­tación liderada por Roberto Campa Ci­frián-. Si pagamos aquí 15 dólares la hora, sus propios obreros se vendrían a vivir a México porque vivirían mejor que en De­troit. Así dejaron de lado la materia sa­larial.Pero no desistieron supervisar las “prácticas laborales”.

Las negociaciones siguieron ante la ac­tual secretaria del Trabajo, María Luisa Alcalde, quien en una reunión, y todavía como parte del equipo de transición, dejó a todos perplejos:

-Yo estoy de acuerdo. Que Estados Uni­dos vigile la democracia en los sindicatos mexicanos. No se firmó ese acuerdo, co­mo tampoco en 1993 porque Carlos Sali­nas lo rechazó ante George Bush cuando quisieron introducir ese capítulo.

-Está bien, metamos el capítulo labo­ral pero también el migratorio –exigió.

-Ah no, nada de migración –y México, Estados Unidos y Canadá lo excluyeron.

Hoy es distinto.

En el adendum se acepta el llamado Labor attaché y Estados Unidos tendrá en su embajada un supervisor de la situación sindical de México. ¿Supervisará los 400 mil contratos obrero-patronales existen­tes?. No habrá restricción legal.

OTRA VEZ EL SENADO

1.- El Senado de la República cumplió.

Aprobó los agregados al tratado co­mercial de América del Nor­te y en el debate se destacó la creación de Mecanismos (de) Respuesta Rápida (MRR) en elección de sindicatos y apro­bación de contratos colectivos.

El trabajo lo hizo Ricardo Monreal como confirma la vo­tación: 107 a favor y uno en con­tra. Y 2.- en Estados Unidos ya se comienza a calificar la jus­ticia mexicana como “ley del Viejo Oeste”.

 



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