LÍNEA ECONÓMICA

Universidades: ¿saqueo impune?


Javier Lagunas

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De ser casas de estudio, forjadoras de mexi­canos productivos y útiles a la sociedad, mu­chas universidades e institutos tecnológicos del país, se convirtieron en verdaderas “cue­vas de Ali Baba” y sus rectores o directores generales, en vulgares ladrones. Con el argu­mento de vincular a profesores y alumnado con el sector productivo, se firmaban con­tratos con Pemex. Se suponía que con ello se generaba conocimiento, investigación y de­sarrollo tecnológico pues los catedráticos, estudiantes y recursos materiales de las uni­versidades se aplicaban en la prestación de servicios de carácter principalmente técni­co; por supuesto, ello les producía un ingreso significativo (de decenas y en algunos casos, cientos de millones de pesos) que debieron emplearse en fines netamente relacionados con el quehacer universitario como becas, creación de mayor infraestructura, manteni­miento, etc. Sin embargo, como todo lo que se pone en manos de pillos sinvergüenzas, ese esquema se echó a perder: las universidades y tecnológicos recibían directamente los con­tratos de Pemex, Sernapam, CFE u otros y lo único que hacía sus rectores y directores era subcontratar la mayor parte, si no es que to­do, a terceros quienes en buen número de ve­ces y en el mejor de los casos, NO ejecutaban completos los trabajos y en el peor, NO los ha­cían aunque desde luego, esas empresas re­cibían su respectivo pago para, mediante triangulaciones y empresas fantasma, devol­ver a ciertas manos dentro de los tecnológi­cos y universidades, grandes cantidades de dinero que terminaban, una parte en campa­ñas políticas y otra en los bolsillos de los rec­tores involucrados. Por ello es indispensable que las auditorías a las casas de estudio ba­jo fundadas sospechas y observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, lleguen a sus últimas consecuencias administrativas y penales para que los bribones que las rigen o dirigen reciban, sin contemplaciones, la de­bida sanción legal aplicable. Lamentable y vergonzosamente en Tabasco hay varias de estas instituciones involucradas en las in­dagatorias por irregularidades o desvío de fondos públicos. No se vale escudarse en los apellidos, compadrazgos o intereses partidis­tas para que el saqueo permanezca impune.

 



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