Altavoz

AMLO y el asilo a Evo


Fabiola Xicoténcatl

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El que Andrés Manuel López Obrador le haya salvado la vida al depuesto presidente de Bolivia, Evo Morales, lo lanzó al liderazgo internacional del continente americano que estaba sediento de figuras carismáticas con es­tatura moral y política como la del paisano.

Luego del Golpe de Estado en aquel país, Obrador y su equipo se movilizaron con una increíble astucia y rapidez que a los mismos golpistas asombró y desarmó. Con todo lo que implicaba sacar de La Paz a Morales y el gran despliegue y esfuerzo diplomático para asegu­rar la integridad física del ex presidente indí­gena, Obrador logró que Evo llegara sano y salvo a la Ciudad de México.

Esa acción inusitada del tabasqueño excitó la xenofobia, racismo y vulgaridad del ala más radical de los conservadores, sus enemigos des­de hace más de 30 años.

El asilo político al boliviano enloqueció a críticos y detractores de AMLO, principalmen­te de medios de comunicación y redes sociales, que siguen engullendo el cadáver de Evo, y hoy en día a estas horas aún no terminan con el “banquete”.

Saben que el salvar a Evo significaba el ca­mino de AMLO al paraninfo de la historia, por­que lo ubicó a lado de figuras como el General Lázaro Cárdenas “Tata Lázaro”. Al mismo tiempo le devolvió a México el liderazgo inter­nacional que se perdió con los expresidentes que eran el emblema de la corrupción y viola­ción sistemática a los derechos humanos.

El asilo a Evo no se lo perdonarán sus críti­cos a AMLO, así en ello se les caiga la máscara y se descaren hasta la ignominia.

HUMBERTO MAYANS Y LA HISTORIA

Podrán decir misa y todo lo que quieran de él, pero a Humberto Mayans Canabal no se le puede regatear su talento, preparación, vas­ta cultura, habilidad y relaciones con la clase política de este país. Tiene también liderazgo en América Latina y es conocido en una gran parte de Europa.

Su llegada a la Consejería de Administración de Pemex, no es casual ni fortuita. Ese nombra­miento y los que seguirán, sin duda, son la sín­tesis de una larga y fructífera carrera política a favor de Tabasco y México, pero también forma parte de las relaciones de amistad de antaño que cultivó con Andrés Manuel López Obra­dor desde sus mocedades como estudiantes en la Ciudad de México y luego en el gobierno de don Enrique González Pedrero.

Así que esto apenas comienza para Hum­berto Mayans y otros personajes políticos cer­canos a López Obrador como Raúl Ojeda, a quien pronto lo veremos también en una gran posición que va a dejar con el “ojo cuadrado” a más de dos.

 



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