LOS DARDOS DE BRACHO

Dardo inquieto


Carlos Bracho

Lecturas: 359

Acostumbro a escuchar la radio todos los días. Es un hábito adquirido desde muchos años atrás, por mi actividad periodística y por mi en­torno político. Es una especie de “termómetro” social, cultural y desde luego político. El hacer­lo es “medir” lo que se dice de las cuestiones que tienen que ver con las decisiones de los po­líticos en turno. Es un “barómetro” al que, por desgracia, los gobernantes todos, o casi todos, no le prestan atención. Puedo decir que esa falta la pagamos todos los mexicas; esos oídos sordos a los clamores populares –es la realidad histórica- han impedido, en su justa medida, a tener el México que todas y todos añoramos, el México en donde se cumpla cabalmente los ordenamientos constitucionales, el respeto a la Ley –aquí va mi añoranza: “Entre las nacio­nes, como entre los individuos, el respeto al de­recho ajeno es la paz”- Sí, Juárez no debió de morir, pero los políticos lo entierran con las ac­ciones contrarias a este postulado.

Viene esto al caso, porque hemos vivido me­ses de terror, de crímenes y de masacres y de errores monumentales de las autoridades en­cargadas de impartir justicia y de controlar los desmanes de los grupos criminales. El clamor –que escucho en la radio- es de que vivimos una etapa de violencia peor que la de muchos de los pasados años. Y agregan las quejas ciuda­danas diciendo que el presidente actual critica severamente a los regímenes pasados: corrup­ción, violencia, masacres y ningún presidente se escapa a los discursos flamígeros de hoy, to­dos son señalados como culpables y omisos en cumplir con sus deberes legales. Y hago men­ción de lo que en la Radio, como digo, se comen­ta: que aquí, hoy, se dan esos valores negativos: corrupción, violencia, masacres, pero que el gobierno, con palabras, con discursos, alivia­na o parece perdonar. O sea que los hechos ma­los son cometidos solamente por los regímenes pasados. Hoy, esos errores, esas violaciones, no cuentan, no son tomadas en consideración, y como los radioescuchas dicen, que eso, en este régimen, les parece que sí es permitido o sos­layado por el gobierno. Mala cosa, mal augurio, con esa actitud están a punto de arrancar los “Jinetes del Apocalipsis”, y si los gobernantes no se dan cuenta, no actúan con el espíritu jua­rista, si no cumplen con la aplicación irrestric­ta de la Ley, esos “Jinetes” sembrarán de robos, asesinatos y por consiguiente de cadáveres la otrora República mexicana.

¿Corregirán el rumbo? ¿Enderezarán el “barco”? ¿Castigarán a lo que se equivocan? La moneda está en el aire.

Vale

 



visitas