OPINIÓN

Sinaloa: el principio del fin


Manuel Andrade Díaz

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Los acontecimientos de Sinaloa, marcaron el inicio del fin del gobierno de López Obrador. Sin embargo, nadie puede llamarse engañado.

Las actitudes y definiciones de Andrés Manuel, desde hace tiempo indicaban lo pasado el 17 de Octubre. Expliquemos por qué: López Obrador expresó su pesar por la cadena perpetua impuesta por Estados Unidos al Chapo. "Nadie merece algo así", dijo sin reparar que esa persona, es corresponsable del baño de sangre en el país en los últimos años. Fue a la mamá de éste, la señora Loera, a quien su gobierno ayudó para obtener la visa y poder ir a visitar a su hijo a Estados Unidos.

En este Gobierno, el decomiso de drogas ha tenido su nivel más bajo de los últimos 20 años, advertido incluso por todo el mundo.

El mismo López Obrador es el que ha dicho ante la solitud de muchos mexicanos, de que mande refuerzos para combatir al narco, que "El ejército no está para reprimir, porque el narco, también es pueblo".

Por si faltara algo más, uno de sus más cercanos Asesores Ideológicos es Epigmenio Ibarra, el publicista dedicado durante 12 años, a hacer apología de la Narco-Cultura, y quien, ante indicios que la tragedia de Ayotzinapa haya sido ejecutada por el narco, se encargó de montar una campaña para responsabilizar al Gobierno y al Estado de dicho crimen, y deslindo al narco de los hechos.

Lo sucedido en Sinaloa, contradice a López Obrador en cuanto a la creación de la dichosa Guardia Nacional, pues sale ahora, con la teoría de que quien ejerce la fuerza pierde autoridad moral.

Y entonces: ¿Para qué el despliegue del 16 de septiembre mostrando equipos, músculo, armas, fuerzas? Si resulta que solo servirán para cazar migrantes, perseguir huachicol y patrullar calles, pero nada de ejercerlos para combatir a delincuentes.

Las fuerzas armadas ahora, solo sirven para construir aeropuertos, repartir gasolina, combatir el sargazo, ser carne de cañón y burla de la nación.

En política, lo que parece, es.



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