EL TABASQUEÑO

Dar la talla


Héctor Tapia

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Cuenta el escritor Manuel Vicent en un artículo, que le parece asombroso cómo los españoles, "entecos y desnutridos", que medían 1.65 metros de estatura y que cargaban armaduras de hierro tan pesadas, lograron la hazaña de conquistar América.
 
El articulista usa la analogía para llevarnos a un concepto que antiguamente servía para explicar las capacidades de personas que enfrentaron grandes retos y trascendieron pese a las adversidades: Dar la talla.
 
Dar la talla no es sólo un asunto de anatomías, sastres o costureras, es -como bien lo dice Vicent- un asunto de estatura moral a la hora de enfrentar retos. Significa estar a la altura en momentos críticos o trascendentales de la vida personal, profesional o pública.
 
Coincido totalmente con don Manuel Vicent cuando reflexiona que "dar la talla debería ser hoy una exigencia en cualquier profesión, sobre todo en la política".
 
Dieron la talla por Tabasco personajes como Felipe de Jesús Serra que defendió al estado contra las intervenciones estadounidenses y francesas en 1847 y 1863, o el brillante centleco jurista Jesús D. Casasús que ganó el litigio que resolvió que el río Bravo era mexicano y no una línea fronteriza como pretendía Estados Unidos.
 
Tabasco es hoy lo que es gracias a muchos tabasqueños que sin importar su altura física dieron la talla a la hora de desempeñar sus responsabilidades históricas, por ejemplo, la estatura de Simón Sarlat Nova ayudó a que la entonces San Juan Bautista dejara de ser una villa perdida en la selva y se convirtiera en una ciudad. Su visión lo llevó a construir el primer Hospital General, el Instituto Juárez e incluso el actual Palacio de Gobierno.
 
Decenas de hombres -más de 100 seguramente, si se investiga a fondo- se podrían mencionar como políticos que dieron la talla en sus responsabilidades históricas y ante situaciones mucho más complejas que las actuales: Carlos Greene Ramírez, Félix Fulgencio Palavicini, Rafael Martínez de Escobar, Tomás Garrido Canabal, Francisco J. Santamaría, Carlos A. Madrazo, Leandro Rovirosa Wade y Enrique González Pedrero.
 
Todos dieron la talla por Tabasco.
 
El propio Andrés Manuel López Obrador, está dando la talla por Tabasco y por México, porque está a la altura de sus circunstancias, porque tiene absoluta conciencia y responsabilidad del compromiso histórico que significa ser Presidente de México, como seguramente lo tuvieron Madero, Juárez, Cárdenas...
 
que entendieron que se requiere de un valor extraordinario para intentar transformar un país.
 
¿Podrían los políticos tabasqueños de hoy con los retos históricos que todos estos hombres enfrentaron por nuestra tierra? ¿Está dando la talla Evaristo Hernández Cruz como Presidente Municipal de Centro? ¿La dan los otros 16 alcaldes y los 35 diputados locales que representan al pueblo? Todas las señales indican que no.
 
El propio Adán Augusto López Hernández, tiene que sacudirse a los enanos que lo acompañen en su gobierno y demostrar que está dispuesto a fajarse para sacar a Tabasco de la quiebra en que se encuentra y ponerlo al día con la ayuda del Presidente.
 
Si el gobierno de Adán no da la talla, pasará 'la hora de Tabasco' como un tiempo más y su liderazgo perderá la oportunidad de trascender, de formar parte de esa lista de gigantes que empujaron al estado en momentos decisivos de su historia. Eso no debe pasar.
 



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