CURUL 36

El historial de Nico


Leobardo Pérez Marín

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Esta es la historia de Nicolás Bellizia Aboaf quien, siendo diputado local del PRI, aspira a ser dirigente estatal de su partido y presume ser el candidato de línea de su dirigente nacional, Alito Moreno, investigado por sus múltiples propiedades en Campeche que no corresponden con sus ingresos. Pero Nico Bellizia tiene su propio historial.

En 2013, cuando Rosario Robles era titular de SEDESOL nacional, Nico era delegado de SEDESOL en Coahuila, cargo del que lo cesaron por presuntos malos manejos de recursos públicos que serían destinados a los más pobres del país. Según el Diario de los Debates del Congreso de la Unión, en ese entonces el diputado federal Alfredo Rivadeneyra Hernández expuso en tribuna que “en Coahuila, la dirigencia estatal panista presentó denuncia ante la Procuraduría General de Justicia por el delito de peculado en el que incurrió la delegación de la SEDESOL, a cargo de Nicolás Bellizia Aboaf, ex compañero de curul de quien fuera gobernador de Coahuila, Rubén Moreira”.

Antes, en 2006, cuando era presidente municipal de Centla, Nicolás Bellizia se opuso a que se realizara una auditoría al Programa Integral Contra Inundaciones (PICI) que contó con dos mil millones de pesos que nadie supo dónde quedaron porque en 2007 ocurrió la peor inundación que ha vivido Villahermosa en décadas.

En ese entonces a Nico Bellizia también se le señaló de haber favorecido a su familia con el relleno de un terreno particular, aprovechándose de 300 millones de pesos que según se invertirían en una escollera en Centla pero que tampoco se hizo. La escollera no, el relleno del terreno familiar sí.

 Todo esto lo dijo en tribuna el diputado de Morena, Jesús de la Cruz Ovando, quien cuestionó duramente a Nicolás Bellizia por ahora tratar de parecer el defensor de la transparencia cuando su pasado lo dibuja como guardián de la opacidad y una cuestionable trayectoria pública que implicó hasta el cese de uno de sus cargos.

Ahora sí que como diría ya saben quien: ¡Fuchi! ¡Guácala!  

 



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