TELÉFONO ROJO

El SNTE mide fuerzas


José Ureña

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El camino ha sido largo.

El primer paso fue esperar las condicio­nes políticas, el pulso de las nuevas leyes educativas y el tipo de relación a llevar con el gobierno.

Mediáticamente la Coordinadora Nacio­nal de Trabajadores de la Educación (CN­TE) fue mano y por oportunidades no puede quejarse. La dejaron manifestarse, midie­ron el nivel de su protesta y les abrieron las oficinas públicas, incluidos varios encuen­tros en Palacio Nacional.

Más allá de su violencia -no pueden verse de otra manera los bloqueos al Pala­cio Legislativo-, no mostró organización ni arrastre.

Pese a todo, le concedieron cuanto pe­día a riesgo de enfrentar la reacción popu­lar: reinstalación de maestros despedidos, pase automático de normales a la escuela, eliminación de evaluaciones, comisiones sindicales…

 Hasta hoy se ve a la Coordinadora co­mo la principal ganadora en todo este proceso de abolir la “mal llamada refor­ma educativa” de Enrique Peña, según calificativo de la 4t.

Pero…

A DESPLAZAR A LA CNTE

Ha llegado el momento del Sindicato Na­cional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Alfonso Cepeda Salas dedicó prácti­camente un año a tejer relaciones con los nuevos funcionarios -Esteban Mocte­zuma en primer lugar- y tiene listos los compromisos.

Va por la reivindicación.

Pretende mostrar su fuerza mañana mañana viernes al mediodía con una gran concentración en el Zócalo capitalino con maestros y personal administrativo traídos de todo el país.

Será su reclamo.

Con su movilización aspira a superar las y desplazar a la CNTE, justificar por qué es titular de las relaciones laborales con el go­bierno -en su caso denominado Condicio­nes Generales de Trabajo porque ahí no hay contrato-, respaldar la nueva reforma edu­cativa y establecer un nuevo trato con la ad­ministración pública.

Así los anunció Alfonso Cepeda Salas a sus invitados:

“Durante más de siete décadas, el SNTE ha acompañado de manera comprometida y en unidad nacional al Estado mexicano en las grandes transformaciones sociales eco­nómicas políticas y educativas. Hoy no será la excepción”.

 



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