INVITADO

La “Bendición” de las remesas generadas en EU


Mouris Salloum George

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Si los cálculos sobre la recepción de remesas en Méxi­co en 2019 se confirman en diciembre, la suma podría redondearse en unos 170 millones de dólares a par­tir de 2013. No se incluyen las remesas en especie que en ciclos vacacionales o en su retorno a sus lugares de origen transportan nuestros transterrados en los Es­tados Unidos.

Para 2016-2017 la participación de esos activos en dólares en el Producto Interno Bruto (PIB) fluctua­ría entre 2.7 y 3 por ciento. Entre los países recepto­res de la renta laboral de los migrantes, México se encuentra entre el cuarto y el quinto sitio mundiales.

La acotación obligada es de carácter técnico: Por PIB se entiende el valor monetario de todos los bienes y servicios producidos en las economías nacionales. En México, algunas fuentes especializadas suelen in­cluir en el PIB anual los valores de las remesas genera­das en el extranjero.

Desde esa perspectiva, ¿cómo no considerar las re­mesas una bendición, según se dijo al estimarse que en este año sumarán 35 mil millones de dólares? Es la confesión de que la economía productiva no da para garantizar los compromisos de pago de la deuda pú­blica externa, entre otros.

México, segundo exportador mundial de seres hu­manos.

De acuerdo con estadísticas de la ONU, después de la India nuestro país es el segundo país con más po­blación emigrada: Más de 12 millones de personas. Poco más de 5.6 millones no documentadas; esto es, ilegales.

Recientes reportes informan que, sólo en Ciu­dad Juárez, Chihuahua, se registró la semana pasada el flujo de más de 500 expulsados por la vio­lencia criminal sólo de los estados de Guerrero y Michoacán: 350 de ellos son niños cuyos padres pre­tenden el estatuto de refugiados en los Estados Uni­dos. El doloroso paisaje es el mismo en las ciudades fronterizas de Baja California y Tamaulipas.

Según el seguimiento estadístico, el fenómeno se empezó a acelerar durante el sexenio 1982-1988 en que, con el aval del gobierno federal, agencias publici­tarias privadas pusieron en cartelera la película: Em­pléate a ti mismo, como respuesta al despido masivo de segmentos burocráticos de base del sector público federal.

Contrarreforma agraria y Tratado de Libre Co­mercio.

La opción que le quedó a los cesantes fue la eco­nomía informal, según el eufemismo por economía negra. La siguiente fase se dio a causa de la contrarre­forma agraria de 1992 que convirtió a ejidatarios y co­muneros en jornaleros a destajo, condición rechazada por los desplazados de la economía rural que marcha­ron rumbo a la Unión Americana.

En la negociación del Tratado de Libre Comer­cio en 1993 los representantes mexicanos se negaron a plantear, con el libre flujo de inversión y comercio, el libre tránsito de mano de obra entre los países fir­mantes.

El desierto, una máquina de matar.

Con independencia de la persecución de los mexi­canos “ilegales” en los Estados Unidos desencade­nada por Donald Trump, todavía está disponible en algunas cadenas televisivas internacionales un do­cumental bajo el título: La máquina de matar, según descripción que se hace del Desierto de Altar, Sonora, con extensión territorial al estado de Arizona, ruta obligada de nuestros emigrantes.

*Director General del Club de Periodistas de Méxi­co, A.C.

 



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