RAIZALES

Paso de Cunduacán I


Heberto Taracena Ruiz

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La gente pone y Dios dispone. Fue una de las tantas reglas populares cacareadas de época en época. La gente es al final "quién sabe" y se refiere a cierto número de personas que empezó por llamar a un lugar así o asá para identificarlo.

Ahora todo es tan rápido que no da lugar a la imaginación. Vas de Villahermosa a México en un día, si tienes con qué…

Antes, que no hace mucho, ir de Cunduacán a Villahermosa fue cosa de arreglar el envoltorio: primero, zapatos de que los pies no querían "nadita", agua hervida para no tomarla del río, la pushcagua envoltura de frijoles refritos con manteca de puerco, huevos cocidos, criollos, la bola de pozol…pa´l camino. La salida: muy de madrugada, poco antes de ocultarse la estrella chorotera.

Uno de tantos destinos intermedios fue y es: el llamado Paso de Cunduacán. A ver quién no ha oído mencionar esa parada.

¿Desde cuándo el nombre? ¿A qué municipio pertenece? Claro, al Centro y se ubica en ranchería Plátano y Cacao, "por acá don Nato Xicoténcatl, don Eutimio Vinagre, don Abraham Zapata, don Román Sánchez, don Manuel de los Santos, don Sebastián Arias, don Nato Pirrín…"

Nadie, otra vez, sabe desde cuándo. El hecho se da claro y pelado: la gente tenía que trasegar doce kilómetros desde Cunduacán, a espera del barco de don Elías Sabino Dagdug Antonio, proveniente de Huimanguillo y Cárdenas, con alto en Plátano y Cacao y anclaje Villahermosa. La espera permitía que algunas personas hicieran su lucha: ora peluqueando, ora ofreciendo aguardiente de Zorro o jugando naipes. Para dar vida al tiempo, la plática no se hizo esperar. La gente, entre dime que yo te diré, empieza a identificar la parada, a un brazo del Mezcalapa, como Paso de Cunduacán. Y hasta hoy… aun siendo parte del municipio de Centro.

De ello no hay ningún registro oficial. El hecho se da de boca en boca, entre familias enteras, y por ahí nos vemos, paso a paso.



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