CURUL 36

Dos mujeres dan la cara por el PRI


Leobardo Pérez Marín

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Al cumplirse un año de esta nueva legislatura en la que Morena es mayoría, vale la pena reflexionar sobre el trabajo que han hecho las demás bancadas que son minoría, una de ellas es la del PRI, partido que hoy no gobierna ni una sola alcaldía, luego de ser hasta antes del 2012, el poderoso tricolor. Hoy intentan cinco legisladores desde el Congreso levantar ese cascarón, ser una opción para el 2021 y hay que reconocer que están marcando agenda.

Este grupo parlamentario es comandado por Gerald Washington Herrera, quien como estrategia para estar vigente, en cada una de las sesiones sube a tribuna a proponer alguna reforma o punto de acuerdo, sin revisar las estadísticas debe ser el que más iniciativas ha presentado, pero no debe olvidar el legislador que no se trata de hacer más grande el archivo de pendientes, sino que hay que impulsar las leyes que realmente beneficien a los tabasqueños. Sin duda no lo ha hecho mal, pero quienes le comieron el mandado por mucho son sus compañeras: Ingrid Rosas Pantoja y Katia Ornelas Gil, diputadas que traen un discurso fresco, más claro y de una oposición responsable.

Ingrid y Katia, se han convertido en voces opositoras pero sin caer en las descalificaciones, como sí ocurre con los perredistas. Ellas, traen su propia agenda, están atentas la temas mediáticos y han logrado posicionarse entre la militancia priísta y entre los ciudadanos. Son dos mujeres, jóvenes que caminaron para llegar donde están y que si no fuera por ellas, la bancada del PRI fuera una estadística más en la Cámara de Diputados. El resto de los legisladores, tanto Nicolás Bellizia como Minerva Santos, solo están de adorno, pensaron que por su experiencia política los demás les rendirían pleitesía, esos tiempos de los dinosaurios ya quedaron en el pasado, sin embargo algunos no lo terminan de entender.

PRIVILEGIADO

En días pasados circularon en redes sociales documentos que acusaban al coordinador de la bancada del PRD, Agustín Silva Vidal de haber colocado a su hija como funcionaria en la SOTOP, y a su yerno como proveedor, ¿Será verdad?. Don Agustín parece un barril sin fondo, sin llenadera.  

 



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