LÍNEA ECONÓMICA

Ecos del Grito


Javier Lagunas

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No tardaron mucho. Los detractores ocio­sos de Andrés Manuel López Obrador, tanto desde la política como de algunos sectores del empresariado y sociedad civil, comenzaron a agredir al presidente por el festejo al interior de Palacio Nacional con motivo del 209 Aniversario del Grito de Independencia. Entre esos detractores, se encuentra buena parte de los medios de co­municación quienes dejaron de lado el he­cho de que, después de los “¡Viva México”!, las cerca de 100 mil personas ubicadas en la plancha del Zócalo de la CDMX corearon al unísono múltiples “no estás sólo” y “pre­sidente” para centrar opiniones en colum­nas, editoriales y programas de TV y radio, en la recepción ofrecida en el patio central de Palacio Nacional donde se sirvieron pla­tillos típicos de las fechas; esto cobró relevancia porque el embajador de Estados Unidos en México, invitado a ese festejo compartió fotografías en twitter y aunque en ellas NO se aprecia más allá de unos tol­dos, mesas y decoración tricolor, los ata­ques hablaban de ostentación, de una falsa austeridad, de invitados especiales, de pri­vilegios y derroche, es decir, puras tonte­rías y comentarios cargados de sarcasmo de pésima hechura; es decir, como reza la frase célebre “no hay opiniones estúpidas sino estúpidos que opinan”. Por supuesto se vale criticar, expresar lo que nos parece incorrecto, pero debe ser con respeto, con un mínimo de inteligencia y análisis, de otro modo se revela el rencor o “ardidez” que se siente contra el tabasqueño y lo que representa la llamada Cuarta Transforma­ción. Así, la genuina y espontanea muestra de apoyo y simpatía hacia el presidente de la república quedó en segundo o tercer plano, la mayoría sus críticos se enfocan al festejo para invitados especiales pretendiendo ha­cer creer que fue más de lo mismo, alegan que la austeridad es falsa y si bien, efectiva­mente se ofreció un buffet (no un caro y fi­no banquete como intentan hacerlo pasar), nada hay de exagerado o fuera de lugar da­da la fecha; no se compara con sus antece­sores; además, AMLO había declarado que no habría exceso ni fiestas cortesanas y ello ocurrió. Pero, suponiendo sin conceder, si hubiese sido una lujosa fiesta; el presidente López Obrador TENÍA PERMISO de 30 millones de mexicanos para hacerla.

 



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