LÍNEA ECONÓMICA

Arturo Núñez, entre lo privado y lo público


Javier Lagunas

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Él mejor que nadie debe saberlo: "en política la forma es fondo", y si en el estado que gobernó es un grito a voces y fundada sospecha que su gestión estuvo plagada de irregularidades y un manejo indecente y nada honrado del presupuesto, aparecer en un restaurante en España, hasta donde se sabe, visitado sólo por ricos, constituye una burla inadmisible para los tabasqueños, pues la percepción generalizada y hasta las indagatorias judiciales y administrativas apuntarían a que esa y otras cuentas las pagó con recursos mal habidos, "DINERO ROBADO" supone la ciudadanía y con razonables argumentos. Arturo Núñez Jiménez huyó del estado, salió por la puerta trasera en una vergonzosa conducta impropia de alguien que se pensaba era un hombre decente, capaz y pensante, en esta columna llegamos a reconocer aptitudes y carácter en el mandatario local, es verdad que tuvo destellos o brillantez al inicio de su sexenio, pero algo pasó en el camino, muchos allegados personales y políticos aseguran se dejó dominar por su cónyugue, lo cual desde luego nada nos debiera importar, su vida personal o marital es de absoluto respeto, nadie tiene derecho a meterse u opinar de ello; no obstante, fue notorio que la intervención rebasó por mucho los límites de lo privado llegando a lo público, algunas renuncias de funcionarios de alto y medio nivel respondieron precisamente a esa intervención. También hubo un ramplón protagonismo de quien igualmente fuera presidenta del Consejo Consultivo del DIF (puesto creado y dotado de vastos recursos exprofeso para ella), dos ejemplos: uno de estos, una visita presidencial del ex presidente Enrique Peña, donde el estricto protocolo del entonces Estado Mayor NO contemplaba que ella estuviese en el presídium, pese a ello insistía en subir, de no ser por la seria advertencia de que sería bajada habría impuesto su capricho. Otra ocasión, entregó a nombre del Gobernador la Medalla al Mérito Empresarial del CCET, aún cuando por la ausencia de su esposo correspondía al secretario de Desarrollo Económico hacerlo, una especie de falta de respeto que el empresariado NO debió aceptar en nuestra opinión. En fin, no pudo o no supo cómo enfrentar a su pareja de vida en esos términos, y tal hecho le costó el repudio casi general de los tabasqueños.

 



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