INVITADO

Para los conservadores, nunca es tiempo


Mouris Salloum George

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En tiempos con expectativas de futuro, como son los actuales para los mexicanos, uno no puede sustraerse de los simbolismos históricos que subyacen y condicionan el imaginario popular.

Verbigracia: Ayer se cumplieron 161 años del triunfo de El Plan de Ayutla que echó de la Presidencia de México a Antonio López de Santa Anna. Dos años después, se instaló el Congreso Constituyente que dio curso a la Constitución liberal.

Hoy se cumplen 105 años de los Tratados de Teoloyucan, que en 1914 dieron fe del triunfo del Ejército Constitucionalista sobre la vesania y la usurpación. Tres años después, el Congreso de Querétaro aprobó la primera Constitución Social que conoció el mundo.

Juárez y Cárdenas supieron leer en los signos de los tiempos

Como lo dicta el Eclesiastés, todo a su tiempo. Leer en los signos de los tiempos es atrapar la oportunidad por los pelos. Supo hacerlo Benito Juárez frente a quienes Melchor Ocampo etiquetó como conservadores.

El pensador don Jesús Reyes Heroles recuerda en su abundante e iluminante obra política que, para los conservadores, nunca es tiempo de hacer reformas constitucionales, siempre inoportunas e inmaduras. Para defender las reformas liberales, Juárez luchó por y restauró la República.

Leer en los signos de los tiempos, supo hacerlo el general Lázaro Cárdenas del Río y acaudilló la Segunda Independencia de México, la económica. Nació el Estado moderno mexicano.

Entre el gradualismo estéril y los aceleramientos macabros

Hay tiempos en que la política rinde los cambios al gradualismo. Puro reformismo de afeites e impactos regresivos: Los tecnócratas neoliberales, por ejemplo, al contrario, legislaron febrilmente para institucionalizar el individualismo y convertirlo en alma del mercado.

El Estado está sólo para la defensa nacional, la educación y la seguridad interna, fue la premisa de los yuppies: La cosecha no puede ser más macabra.

Ante la pregunta surgida después de la revolución electoral pacífica de hace un año, ¿qué hacer?, el obligado a responder el poder transformador y atenerse a las consecuencias.

Nosotros nos anclamos con Renato Leduc: Sabia virtud de conocer el tiempo… Con el agudo y ácido poeta uno no se equivoca.

Vale 



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