LÍNEA ECONÓMICA

Gigantismo burocrático


Javier Lagunas

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Desviar o gastar de manera irregular el dinero público es un delito, para vigilar el correcto y legal ejercicio del presupuesto el Poder Ejecutivo Federal cuenta con la Secretaría de la Función Pública, mientras que la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, con la Auditoría Superior de la Federación como organismo técnico para fiscalizar el uso de los recursos públicos en los tres Poderes de la Unión. Contar entonces con entes distintos o alternos a estos como Sistemas o Institutos anticorrupción resulta incongruente. Algo similar ocurre con el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información Pública; es decir, si ya el artículo 8 de la Constitución General de la República dispone que "los funcionarios y empleados públicos respetarán el ejercicio del derecho de petición, siempre qque ésta se formule por escrito, de manera pacífica y respetuosa…", ¿por qué entonces crear un aparato sumamente costoso a costa de los contribuyentes?. Así podríamos continuar con una parafernalia de organismos casi todos altamente onerosos para regular o supervisar actividades u obligaciones del Estado mexicano, cuando lo único que se requiere es que TODAS las dependencias gubernamentales, del Poder Judicial y Legislativo, junto a sus respectivas autoridades CUMPLAN a cabalidad sus obligaciones y deberes tanto jurídicoadministrativos como morales. De esa forma el país se ahorraría miles de millones de pesos mensualmente que podrían destinarse a inversión en infraestructura y otras áreas donde se requiere con urgencia. En una empresa de mediano y gran tamaño por ejemplo, existe un departamento de administración y finanzas, su tarea y obligación es el correcto, claro y eficiente manejo de sus recursos, crear un departamento para vigilar que esas áreas cumplan cabalmente con su deber sería un gasto doble, por supuesto innecesario, si los empleados incurren en prácticas deshonestas o ineficiencias deben ser sustituidos por quienes garanticen el debido cumplimiento; desde luego, eventualmente pueden contratarse por breves períodos despachos externos para tener una visión más clara o precisa, pero ello no implicaría hacerlos parte o incorporarlos permanentemente a la empresa. Lo mismo aplica para el país y su estructura burocrática.



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