SIN REMITENTE

Destinatario, el extorsionador


Víctor Ulín

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En su mayoría, quienes vivimos en Tabasco estamos de acuerdo con las reformas a varios artículos del Código Penal de Tabasco, propuesta por el gobernador y aprobada por el Congreso del Estado, que penalizan la extorsión de bloqueadores a obras públicas o privadas.

Salvo lo que puedan determinar los tribunales ante la intención de impugnarla por parte de actores políticos u organizaciones civiles, la nueva redacción del artículo 308 bis del dictamen aprobado, despeja ambigüedades y clarifica ahora la acción judicial que, creemos, salvaguarda el derecho a la manifestación de la gente:

"Al que extorsione, coaccione, intente imponer o imponga cuotas e impida total o parcialmente el libre tránsito de personas, vehículos, maquinaria, equipo especializado o similar, para la ejecución de trabajo u obras pública o privada en las vías o medios de comunicación de jurisdicción local al que se refiere el artículo 306, se le impondrá prisión de seis a trece años y multa de mil a dos mil veces el valor diario de la unidad de medida de actualización, sin perjuicio de las penas que correspondan por otros delitos que resulten. La pena se incrementará en una mitad más, cuando en la comisión del delito, el sujeto activo se haga acompañar de personas menores de edad o se emplee violencia".

La redacción original del artículo 308 bis que provocó una controversia nacional e internacional, que sostenía que sería sancionado "Al que careciendo de facultad legal, impida total o parcialmente el libre tránsito de personas, se le impondrá prisión de uno a cinco años y multa de ciento cincuenta a doscientas 50 veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización…", fue finalmente corregido y al mismo tiempo aceptado su generalidad y que, en efecto, atentaba contra el derecho de manifestación amparado constitucionalmente y no hay que perder de vista que con las modificaciones al dictamen original, el destinatario primero de las reformas al Código Penal son los extorsionadores que los hay en muchos de los caminos que conducen a instalaciones petroleras y a empresas locales y foráneas.



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