CASCARA AMARGA

Los Presidentes


Laureano Naranjo Cobian

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MUY POCOS HAN SIDO ELECTOS DEMOCRÁTICAMENTE. SEA POR LA LUCHA DE FACCIONES, POR LA GUERRA.
 
Desde que se fundó la República en 1824 -recuerden que antes tuvimos un efímero imperio de Agustín de Iturbide, y más antes éramos un virreinato de la corona española muy pocos presidentes de la República han sido electos democráticamente. Sea por la lucha de facciones, por la guerra, por la intervención extranjera o por la dictadura, pero el caso es que poco se ha respetado la voluntad popular a través de nuestra historia. Iniciando el siglo pasado, don Francisco I. Madero asumió la presidencia luego de elecciones democráticas derrotando a la dictadura de Porfirio Díaz. Una verdadera proeza. 
 
El 6 de noviembre de 1911 rindió protesta junto con el vicepresidente Pino Suarez. Luego como sabemos, en 1913 se inicia la lucha contra el usurpador Victoriano Huerta, asesino del apóstol Madero, y Carranza toma las riendas de la Revolución. En el período que va de 1916 al 2000, fíjense ustedes, no se puede afirmar que haya prevalecido la soberanía popular, porque quienes gobernaron en ese período condujeron las elecciones de tal forma que no podía manifestarse la voluntad popular. 
 
De plano el dedazo, el destape y la cargada prevalecieron durante muchos años. Fue el apogeo del priato. Una vez que se destapaba al elegido, éste hacía un recorrido triunfal sólo para conocer el país, pues ya estaba decidido su destino. Así fue durante muchos años –y todavía hay algunos que no se avergüenzan- hasta que en el 2000, Fox (qué hombre tan zafio) logró llegar sin dedazo gracias también a que, oportunamente, Zedillo salió a cuadro en la televisión y le reconoció el triunfo antes de que terminaran de contar las actas.
 
Ahora que ¡por fin! llegó a la Presidencia de la República un mexicano auténtico y honrado, aparecen las aves de mal agüero y empiezan a graznar y vociferar que se va a acabar el mundo porque Andrés Manuel es Presidente. Porque comete errores. ¡Claro! Si no es perfecto. Sólo no se equivocan los que no actúan y se dedican sólo a criticar y tomar café.
 
Pero este Presidente, ¡sépanlo de una vez! Es un gran Presidente, honrado, trabajador, sincero, auténtico y patriota, que está transformando a México empezando por mantener una conducta digna del pueblo mexicano. Que está transformando a México poco a poco con nuevos procedimientos, y que seguramente alcanzará el triunfo por su congruencia, tenacidad y amor a la Patria. ¡Adelante, ciudadano Presidente!
 


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