TELÉFONO ROJO

Ebrard pidió cesar al comisionado del INM


José Ureña

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No fue renuncia. Tampoco despido. Al menos no decidido de origen por Andrés Manuel López Obrador. La salida del comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Tonatiuh Guillén López, tuvo un origen hasta ahora no revelado. Su salida fue decidida por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, quien lleva de cabo a rabo el operativo comprometido en Washington ante el gobierno de Donald Trump para contener migrantes. De hecho, su salida comenzó a operarse antes de haber sido solicitado a y acordado por López Obrador. Lo preside Ebrard Casaubón, y por recomendación suya no fue incorporado Guillén López, pero sí el ex jefe policiaco capitalino Francisco Garduño, flamante titular del INM. Los demás integrantes son: el general Vicente Antonio Hernández, Javier May, Horacio Duarte y Maximiliano Reyes Zúñiga, éste ojos y oídos del canciller.

UN PRESIDENTE APANTALLADO
Dicho en mejor español: Desde antes de aquella fecha estaba decidida en Palacio Nacional la salida de Tonatiuh Guillén López. No tenía peso frente a quien todo el sexenio pasado tejió relaciones con líderes políticos y representantes de gobiernos de varios lugares del mundo. Sobre todo de Europa y Estados Unidos, pues cuando Hillary Clinton competía por la candidatura presidencial del Partido Demócrata, Marcelo Ebrard Casaubón ya tenía contactos con su equipo de campaña. Le acercó a Andrés Manuel López Obrador. También tendió puentes con el entorno de Donald Trump.

El preferido de los republicanos entonces era el secretario de Hacienda peñista Luis Videgaray, pero Ebrard Casaubón tocó otras puertas republicanas muy conocidas por él. Una de ellas también es familiar para los mexicanos: Rudolph Giulliani, el ex alcalde de Nueva York que impuso el orden con su política tolerancia cero y a quien contrató como asesor. No prosperaron muchas de sus propuestas, pero nadie puede negar la mejoría en la seguridad pública respirada por los capitalinos durante el sexenio 2006-2012. Hoy añoramos aquel período ebrardista y, por lo visto con el gobierno de Claudia Sheinbaum, cada día extrañaremos más esa etapa.



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