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Migración: ¿Dónde anda José Ramiro?


Luis Antonio Vidal

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JOSÉ RAMIRO ES SUBSECRETARIO DE ASUNTOS FRONTERIZOS, MIGRACIÓN Y DERECHOS HUMANOS.
 
Por lo menos en el papel debería corresponder al hermano de AMLO, José Ramiro López Obrador, atender en Tabasco el delicado tema de la migración y los acuerdos tomados por el gobierno federal con los funcionarios de Donald Trump.
 
José Ramiro es subsecretario de Asuntos Fronterizos, Migración y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobierno en la administración de don Adán Augusto.
 
De bajo perfil, el ex alcalde de Macuspana se ha mantenido al margen del caso, dejando a su jefe tiempo, espacio, declaraciones, y todo cuanto a usted se le ocurra para referirse a la contención que hace ahora el gobierno de México contra los migrantes.
 
En Palacio Nacional, hace unos días, el gobernador tabasqueño habló de esta manera: “Tabasco respalda total y absolutamente la política migratoria del gobierno federal, así como su proyecto de integración regional y de desarrollo social. Nuestro compromiso es continuar trabajando de manera coordinada y brindar a los indocumentados atenciones en las estaciones migratorias y velar por el respeto de sus derechos”.
 
Trump apretó los ijares al paisano AMLO, quien a su vez ordenó a su carnal Marcelo Ebrard construir el muro mexicano para contener a tanto centroamericano tocando la puerta de la frontera sur.
 
Desconoce quien esto escribe si el subsecretario José Ramiro se mantiene al tanto de la política migratoria del país, cuyo golpe de timón obliga a todos los involucrados a estudiar y hacer talacha.
 
Hasta hoy se mantiene en bajo perfil, sin atender acuerdos, por ejemplo, con el secretario de seguridad, Ángel Mario Balcázar, por aquello de la coordinación con el Gobierno Federal y la Guardia Nacional para sellar la frontera.
 
Quizá la política local implique que todo gire en torno al mandatario y no a los mandos medios. Pudiera ser.
 
O también que a don José le pesen demasiado los apellidos y prefiera mantenerse en el anonimato sin reflectores y, por supuesto, sin presiones de trabajo. Así qué fácil.
 


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