ENFOQUES

Asimetrías abismales


Héctor Dagdug Rangel

Que un país cuente con grandes reservas de petróleo y gas no siempre es símbolo de riqueza, y aunque se presupondría que naciones con estos recursos deberían tener sociedades ricas, por supuesto no ocurre en la práctica. Para demostrar esta tesis acudimos a diversas fuentes y una de ellas, la CIA World Factbook, (publicación anual de la Agencia Central de Inteligencia estadunidense que proporciona información de diversos países), elaboró una relación de países ricos en petróleo contrastándolo con sus niveles de pobreza. Por tratarse de datos interesantes los compartimos: Irak con un 25%; Brunei, 4%; Canadá, 9,4%; Arabia Saudita ¡no reporta índices de pobreza!; Venezuela, 31.6%; Turkemenistán, 30%; Emiratos Árabes, 19.5%; Kuwait ¡no hay datos oficiales! y aunque no se menciona a México, las cifras en distintas fuentes revelan un índice de pobreza de 42%. Como se desprende de los anteriores datos, las asimetrías son considerables y la pregunta es ¿por qué países incluso con menor riqueza de hidrocarburos son notoriamente más prósperos y presentan desarrollo y bienestar colectivo superiores? Para responder ese cuestionamiento y por ser el más icónico, debemos remitirnos al ejemplo noruego. Este país escandinavo es considerado entre los cuatro menos corruptos del mundo, también debe destacarse que sus inmensos yacimientos petroleros en el Mar del Norte, descubiertos en 1981, han sido usufructuados no sólo por grandes compañías extranjeras sino que el Estado noruego participa creciente y activamente en la exploración y explotación de los pozos en las mismas condiciones de competencia con los privados. Por otro lado, sus servicios públicos son de excelencia, llevando a los contribuyentes a una buena disposición a cumplir; los servicios hospitalarios y la universidad son gratuitos y de alta calidad pues se pagan a través de los impuestos, contando además con un sistema tributario muy redistributivo.



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