Altavoz

Crisis del agua y banalidad municipal


Fabiola Xicoténcatl

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NO ES POSIBLE QUE EL SISTEMA DE CAPTACIÓN, BOMBEO, AL MACENAMIENTO Y CLORACIÓN DEL AGUA SE HAGA CON MAQUINARIA DESVENCIJADA, PODRIDA Y PARCHADA.
 
Tabasco se ahoga en una descomunal e histórica sequía. En la tierra del agua somos como el burro del refrán, con el líquido al lomo pero muertos de sed. 
 
Los gobiernos que se fueron cargados con el oro y el moro se dedicaron sólo a administrar la desgracia, y nunca pensaron que el destino nos iba a alcanzar.
 
A los actuales alcaldes y al gobierno estatal de Morena les heredaron sólo ruinas y miseria, y la certeza de que nos dieron agua de lodo, de caño, agua podrida que a diario cuando abríamos el grifo del baño y la cocina nos la tragábamos.
 
Nunca se prepararon para lo que venía, ni dejaron tecnología de calidad, ni siquiera implementaron una medida emergente, como los pozos de agua que tan buen resultado nos dieron en el pasado. De nada ha servido que tengamos los ríos más caudalosos del país. No hemos sabido aprovechar la fuerza del agua, ni las bondades de este vital líquido. No es posible que el sistema de captación, bombeo, almacenamiento y cloración del agua se haga con maquinaria desvencijada, podrida, parchada y remendada. 
 
Esta falla puede ser la tumba de los alcaldes de Morena que buscan ya desde ahorita la reelección, pero en la realidad están haciendo todo para irse hasta la cárcel; por su cínica y canalla actuación se están dando un balazo en el pie, al no cumplir nada de lo que prometieron en campaña. Su única preocupación es cuándo van a celebrar el Día del Niño, de la Madre, de la Tía, del Padre, de la Abuela; o cuándo les toca hacer el Festival del tamal, de la pigüa, del camarón, del pejelagarto, del bobo escama.
 
O cuánto van a gastar en la feria municipal y en el stand de la feria estatal, para destinarle millones de pesos, mientras sus municipios se caen a pedazos, con las calles destartaladas, sin servicios de recolección de basura, sin iluminación, los parques abandonados, las carreteras y caminos destrozadas. Ah, y hay una cínica competencia entre ellos y ellas para ver quién cobra más caro el derecho de piso a los comerciantes, a los ambulantes, y a las nuevas empresas que quieren asentarse en sus municipios, tipo mafia. Eso es, estamos en el reino de la banalidad como gobierno. Ojalá Adán los meta en cintura.


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