TELÉFONO ROJO

Murillo: el calvario de ser ex procurador


José Ureña

Los 43 muertos de Ayotzinapa persiguen a Jesús Murillo Karam.
 
Ellos fueron asesinados y quemados según su verdad histórica, pero con su tortura comenzó el calvario de quien tuvo a cargo aquella investigación desde la PGR.
 
Fue advertido de ello.
 
Cuando se desentrañaba el crucigrama de aquel crimen múltiple en el municipio perredista de Iguala, Murillo Karam fue visitado por el general Gaby Ashkenazi, uno de los mayores especialistas israelíes en seguridad.
 
Tuvieron un diálogo más o menos ajustado así:
-¿Qué es lo que usted hace, procurador?
 
-Investigo. Vamos muy avanzados.
Repasaron algunos datos de las circunstancias: un alcalde del PRD, José Luis Abarca, ordenó frenar la marcha de estudiantes para no obstaculizar el informe de su esposa María de los Ángeles Pineda.
 
Los jóvenes fueron detenidos y entregados al cártel Guerreros Unidos, cuyos sicarios los habrían quemado en tiraderos de basura de Iguala y Cocula para luego lanzar sus cenizas al río Cocula.
 
Eso no le interesaba al especialista en terrorismo y delitos de alto impacto.
 
-¿Por qué no va a hablar con los familiares?
-No me atrevería… ¿Cómo?
 
-Es la manera de resolver un problema, enfrentándolo.
-Me escupen en la cara.
-No importa, pero lo resuelve.
 
REAPERTURA BAJO CONSIGNA
De aquella plática apenas hay recuerdos. Jesús Murillo Karam dejó la PGR –“ya me cansé”, dijo en conferencia de prensa en alguna ocasión- y se fue con la intención de descansar, atenderse algunos males y tal vez no regresar a la política.
 
No ha sido así.
 
Desde entonces lo requieren de todos lados.
 
Padres de familia, autoridades ministeriales, investigadores internacionales que se han arrogado la aplicación de la justicia, defensores de derechos humanos…
 
UN ACOSO INSOPORTABLE.
Esto lo obliga a estar pendiente, contratar abogados –y él lo es, y de los buenos-, contestar oficios, gastar dinero sin fin y entregar información para no ser involucrado y menos acusado de responsabilidad penal.
 
Y hoy la investigación apenas ha sido reabierta bajo consigna.
 


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