CASCARA AMARGA

Traven: 50 años


Laureano Naranjo Cobian

En 1969, hace ya cincuenta años, murió el fino y profundo escritor conocido como Bruno Traven. Uno se pregunta: cómo un alma tan grande puede irse así como si nada. De veras que la ausencia de la vida no distingue y agarra parejo. Traven era una mente superior. Sus libros impactaron al mundo de aquella época de la primera parte del ya lejano siglo XX. Algunas de sus obras: El barco de la muerte, El tesoro de la Sierra Madre, Macario, El general tierra y libertad, La rebelión de los colgados, Puente en la selva, Los pizcadores de algodón, La rosa blanca, etc. Durante algún tiempo, como nadie tenía acceso a la verdadera personalidad del enigmático escritor, se creyó que B. Traven era el seudónimo de Esperanza López Mateos, culta mujer mexicana y hermana del entonces presidente Adolfo. Yo, no me da pena decirlo, he llorado leyendo sus libros. Lo quiero tanto y él lo sabe allá donde se encuentra ahora, el tercer cielo, o sea el Paraíso. Traven defendió su privacidad con gran energía y fortaleza. Él decía que lo que importaba – si importaban – eran sus obras, no él. Decía: “¿Que dónde queda mi patria?. En el lugar en el que esté y en el que nadie quiera saber quién soy, ni qué estoy haciendo, ni de dónde soy: esa es mi patria, mi tierra”. Otro de los nombres que se le atribuyeron fue Ret Marut. Pero en realidad nadie sabía. En 1969, año en que murió, un famoso periodista llamado Luis Spota creyó que había descifrado por fin el enigma. Pero no. No pudo penetrar la coraza de hierro de la que se había cubierto el gran escritor. Después de buscar y buscar –en lugar de dedicarme a hacerme rico- logré encontrar una biografía que avanza hasta su niñez. Pero como él nunca quiso que se revelara su identidad, pues yo tampoco la revelaré. Lo que importa son sus obras. Este 2019 se cumplen 50 años de su fallecimiento teniendo a su lado a su amada esposa la señora Rosa Elena Luján. Por lo que a mí atañe, jamás diré quién era él y dónde había nacido. Entre tanto, sigamos disfrutando de sus inteligentes libros.



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