PALACIO NACIONAL

“Fifí”, expresión clasista


Alejandro Lelo de Larrea

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Así como son reprobables las rechiflas y abucheos a los gobernadores, también hay que reprochar las que le tocaron el sábado al Presidente Andrés Manuel López Obrador, durante su muy breve discurso en la inauguración del estadio de beisbol de los Diablos Rojos del México.

Unos y otros son consecuencia del discurso de división social y de clases que López Obrador debió haber erradicado de su narrativa desde el 1 de diciembre, pero el discurso de campaña a veces le gana.

En casi todos los eventos de López Obrador en las plazas públicas, durante la primera vuelta que dio al país ya como Presidente Constitucional, hubo rechiflas y abucheos a casi todos los gobernadores. Provenían de los simpatizantes del Presidente y de su partido, Morena.

No se hizo nada para evitarlo. Ya después de abucheos y rechiflas, el Presidente regañaba a la gente. Pero al siguiente evento, se repetían.

El uso de la palabra "fifí" por parte de López Obrador no contribuye a la pacificación del país que tanto busca, sino al contrario. La palabra no califica la conducta de un grupo político-económico, como en los días de Francisco I. Madero. Él la utiliza como una expresión despectiva hacia los ricos –al menos así se ha entendido–. Condena el hecho de tener dinero.

Y precisamente los adinerados se la cobraron: son los que le chiflaron y abuchearon el sábado. Basta ver que la entrada al estadio costaba entre 10 mil y 20 mil pesos. López Obrador los acusó de ser del equipo "fifí". De nuevo la expresión clasista. No olvide que gobierna para todos.



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