VECTOR X

Lisonjeros de la 4T


Luis Antonio Vidal

YA TODOS SABEMOS QUE LA MENTIRA TOMÓ TINTES DE TRAGEDIA, A FINALES DE 2012.
 
En esta época de la moderna transformación, donde todo debe ser distinto en comparación con el viejo régimen priísta, los elogios a los gobernantes deberían guardarse en el cajón de algún escritorio.
 
Nada abonan a la vida democrática y a la pluralidad de las ideas los lisonjeros con mensajes prefabricados, alguno de ellos funcionarios para halagar a su jefe político en la entidad, pero más aún aquellos que a cada rato le pasan la navaja de afeitar al caudillismo personificado en AMLO.
 
Ya se los dijo el de Tepetitán a morenistas después de ganar la elección: ¡Cuídense de los zalameros y los ganagracia!” Hoy brotan como hongos.
 
Permanece en la memoria del reportero aquella visita a Tabasco de Mercedes Juan, secretaria de Salud en el gobierno de Enrique Peña, allá por el 2014.
 
La doctora Juan encabezó en Villahermosa una reunión con el entonces Gobernador Arturo Núñez, y con funcionarios del sector.
 
En plena crisis del Sistema Estatal de Salud, con hospitales en ruinas y sin medicamentos, la funcionaria de Peña se aventó la puntada de aplaudir al gobierno de Tabasco “por la notable recuperación del Sector Salud y alcanzar estándares que lo ubican como ejemplo nacional en distintos rubros”.
 
Hágame usted el favor. Se atrevió a decirlo justo cuando médicos organizados elaboraban un documento de protesta contra la dependencia, porque no tenían recursos económicos, humanos ni materiales para desempeñar su trabajo con dignidad.
 
Quizá doña Meche recibió la consigna de dar un espaldarazo al Sector Salud de Núñez, aún en el estado de coma donde permanecía.
 
Si esa fue la instrucción presidencial, entonces la cumplió a cabalidad, pero se le pasó la mano al evidenciarse ignorante ante lo evidente: Tabasco estaba en crisis en salud y desahuciado.
 
Vil zalamería para endulzar los oídos del gobernante, aunque en radio, prensa y televisión local los tabasqueños pataleaban todos los días por no encontrar remedio a sus enfermedades. Ya todos sabemos que la mentira tomó tintes de tragedia a finales de 2012. Ojo con los ganagracia.


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