VECTOR X

Granier, Sáiz, Graham: virajes por consigna


Luis Antonio Vidal

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Cada seis años, o menos, la política da virajes y sus vaivenes confirman lo impredecible de los acuerdos cupulares. Un día estás arriba, otro día amaneces abajo.

Con absoluta discreción, dos abogadas tabasqueñas han jugado un papel relevante en una especie de ajuste de cuentas en la política local. Una, Luz del Alba Pardo; la otra, Leda Ferrer.

Nombrada sin problemas como Fiscal Anticorrupción en la desaparecida Procuraduría General de Justicia y luego en la naciente Fiscalía durante el sexenio de Arturo Núñez, Pardo coordinó las investigaciones del llamado saqueo a Tabasco. Se encargó de integrar las averiguaciones contra Andrés Granier, Luis Felipe Graham, José Sáiz Pineda, Adalberto Vázquez y otros considerados peces gordos sobre quien Núñez tenía especial interés en someter.

Pardo brincó a ese cargo sin merecimiento alguno. Hasta antes del año 2013, sólo se conocía su desempeño como ministerio público en el Centro de Atención a Menores Víctimas e Incapaces (CAMVI), pero nada relevante como para encargarle la difícil encomienda, a como fue, de perseguir a un ex gobernador.

Seis años más tarde, con el cambio de gobierno, Pardo pasó a segundo término, se le despidió de la Fiscalía y ha surgido una nueva figura: Leda Ferrer, ex magistrada en el Tribunal Superior de Justicia, con una trayectoria reconocida en el Poder Judicial sobre todo en las épocas de Javier López y Conde y Guillermo Narváez.

A principios de año, Leda fue designada jueza tercero de la penal, nombramiento que a muchos sorprendió, sobre todo por la remoción de la abogada Guadalupe Cadena, quien como titular de ese juzgado le había dictado 11 años de prisión a Granier por el posible delito de peculado por casi 200 millones de pesos. Ferrer entró al quite, y en menos de tres meses ha concedido arraigo domiciliario a Granier, y libertad bajo fianza tanto a Sáiz como Graham.

Operar jurídicamente las decisiones políticas no es asunto menor, y por lo visto a las damas les encargan arar en los agrestes campos de la revancha o de la reconciliación.



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