INVITADO

Conocimiento no es sabiduría


Mouris Salloum George

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En el caló de estos días escuchamos: Cada chango a su banana.

Antaño:

Zapatero a tus zapatos. ¿Quién se entrega a un cagatinta para una operación a corazón abierto?

Para unos oficios, la vocación llega en los genes; para las profesiones, vale la formación académica.

Hay que diferenciar la magnesia de la gimnasia.

Huarte de San Juan sostenía que el periodo humano es tan corto, que es difícil para el individuo practicar con éxito dos artes al mismo tiempo. (Privilegio sólo reservado a los genios.)

Huarte (siglo XV), fue médico y mentor. Se especializó en sicología diferencial, orientación profesional y eugenesia. Sus estudios desembocaron en la neurología y la sociología.

Es una de las fuentes del Renacimiento en la que se basa los estudios sobre el hombre político.

Hasta el corte neoliberal, en México la política la ejercieron los políticos y la administración bajo su regencia, los técnicos.

Los políticos se nutren en la sicología de las masas.

La política es la Madre de todos los quehaceres humanos.

Las demás ciencias son tributarias: Su síntesis, es el poder del Estado.

Hasta 1982, el vicio de la democracia fue la todología:

Llegaron los tecnócratas disfrazados de cuadros de excelencia y sentó reales el especialismo.

A mitad de los 80, el priismo rindió banderas ante la tecnocracia:

Los fundamentos de la cultura política en uso fueron disueltos.

En 2000, el PRI estuvo en manos de una tecnócrata.

Un tecnócrata fue candidato presidencial. Perdió.

En 2018 un tecnócrata despachaba en el PRI.

El candidato presidencial fue un tecnócrata. Perdió.

De lo anterior se colige que, conocimiento, no es sabiduría.

En la Política, cada chango a su banana.



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