INVITADO

La locura republicana llegó a su clímax


Mouris Salloum George

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Fotografías del líder libio Muammar Kadafi antes de ser asesinado en 2011, violentas escenas de la ocupación armada de Panamá e Irak por tropas estadounidenses…
 
Todo el arsenal mediático ha sido puesto en escena por Washington, horas después de que la invasión humanitaria a Venezuela fue reventada el pasado fin de semana en cuatro puntos donde un navío y tres convoyes terrestres camuflados con alimentos pretendieron ingresar a territorio venezolano. Las cadenas televisoras gringas con eco en México, particularmente desde la franja fronteriza colombiana, inundaron las pantallas sabatinas y dominicales presentando como muertos por el dictador bolivariano a heridos y lesionados, resultado de la bárbara e incendiaria agresión de provocadores que, en Cúcuta, probaron el sabor de la cicuta de la frustración. Hasta donde ha sido corroborado, al menos ahora esos “muertos” no existen. Los enviados de Donald Trump, no pasaron. Los esquiroles latinoamericanos, el colombiano Iván Duque y el brasileño Jiar Bolsonaro, no pudieron cumplir su encomienda de abrir brecha a tropas de ocupación.
 
Los convoyes de Trump debieron entrar por Colombia y Brasil; desde Puerto Rico o Curazao. Se quedaron varados.
 
El Oscar le mojó la pólvora mediática a Donald Trump. Tope en ello, el vicepresidente norteamericano Mike Pence se instaló hoy en Bogotá para hacerse cargo personalmente del Plan B.
 
El otro Mike, Pompeo, secretario de Estado, revisa la bitácora para saber dónde estuvieron las fallas que impidieron que Nicolás Maduro estuviera en vuelo militar rumbo a Guantánamo o su cadáver sepultado en los escombros del Palacio de Miraflores. En Perú, el embajador del golpista Juan Guaidó , Julio Borges, urgió a los del Grupo de Lima a que no le jueguen más al ensarapado y autoricen de una vez por toda la opción militar. La imagen de Kadafi fue subida a redes desde su sitio electrónico en Florida, por el gusano senador republicano Marco Rubio. No como premonición, sino como deseo, aún insatisfecho. Toda la producción trompiana fue malograda a partir del mediodía de ayer por la transmisión del Oscar. Por eso, hoy los golpistas reanudaron los ensayos en vivo, en directo y a todo color. El telón no ha caído.
 
 

 



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