TELÉFONO ROJO

Silvano derrota a Morena en Michoacán


José Ureña

Oficialmente hay concordia. Y tal vez, a nivel personal se hayan olvidado los agravios derivados de las acusaciones mutuas durante el conflicto magisterial, cuyas pérdidas se cuentan por miles de millones.

Pero la política son vencidas y todos los días hay retos. El ganador, hasta ahora, es Silvano Aureoles.

El gobernador ha fracturado y debilitado a la principal representación del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), al grado de urgir a su dirigente Yeidckol Polevnsky a tomar medidas.

Los antecedentes vienen de hace casi un año, cuando el perredista Aureoles dio la espalda a la alianza azul-amarilla y anunció públicamente su apoyo al candidato priísta José Antonio Meade.

Tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, lo cual convirtió a Morena en la primera bancada local, Silvano mantuvo su operación en el estado y el control del Congreso.

Luego vino la ominosa movilización del magisterio centista, el pulso con López Obrador, los acuerdos, los compromisos públicos de trabajar unidos por el bien de Michoacán y blablablá.

EL SEXENIO AVANZA Y LA LUCHA SIGUE

Pero las cosas no están en paz. En diciembre, tras aprobarse el gasto estatal para 2019, el coordinador parlamentario de Morena, Alfredo Ramírez Bedolla, se la juró a Silvano Aureoles:

-Nos vemos en la designación de fiscal. No pudo. Le ganó Aureoles y éste sabrá a qué precio. Cuando venía la decisión final, Ramírez Bedolla fue desconocido por 8 de los 11 diputados y aquéllos votaron por el candidato del gobernador, Adrián López Solís. Desesperado, Ramírez Bedolla quiso ampararse en su amigo Andrés Manuel López Obrador y su partido y por eso el lunes, acompañado del delegado de Morena, Sergio Yeyo Pimentel, anunciaron una reunión "esta semana" con Yeidckol Polevnsky.

El objetivo de conciliación se ve lejano –tal vez ni reunión haya- y más cercana la expulsión de los ocho morenistas disidentes, mientras a vuelta de mes espera al Congreso otro punto de división: la designación de auditor.

Alfredo Ramírez Bedolla es cercano a Andrés Manuel López Obrador, quien como presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en los noventa convirtió a su amigo en dirigente estatal… ¡en su natal Macuspana!



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