Altavoz

Fox y el llanto de los cínicos


Fabiola Xicoténcatl

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Ya Octavio Paz lo advirtió en su ópera prima 'El laberinto de la soledad', donde disecciona con brillantez y crueldad el alma y mente de los mexicanos:

"La sociedad es un organismo que padece una extraña necesidad de justificar sus fines y apetitos. A veces los fines de la sociedad enmascarados por los preceptos de la moral dominante, coinciden con los deseos y necesidades de los hombres que la componen. Otras, contradicen las aspiraciones de fragmentos o clases importantes. Y no es raro que nieguen los instintos más profundos del hombre. Cuando ésto último ocurre, la sociedad vive una época de crisis: estalla o se estanca.

Sus componentes dejan de ser hombres, y se convierten en instrumentos desalmados". A casi tres meses de la llegada del nuevo gobierno federal, hemos visto la radiografía de este fragmento de la sociedad que por décadas había secuestrado a México, un grupúsculo que tenía al pueblo bajo su dominio, como una tiranía moderna que disfrazaba o enmascaraba su real propósito del atraco y del saqueo. Vicente Fox Quesada, el emisario más fiel de esta pervertida clase dominante, en su más reciente video de ataque a Andrés Manuel López Obrador aparece andrajoso, desaliñado y con síntomas de embriaguez, reclamando al tabasqueño sus declaraciones de que se está investigando la corrupción de los ex presidentes, y que podrían ser llevados a juicio en breve.

"Señor López Obrador. Señor Presidente. O todos coludos o todos rabones. Tú también vas a juicio por los más de 5 mil muertos", empieza el patético reclamo que cada vez que abre la boca da pena ajena.

Pero la chulada de declaración es la parte donde Fox le reclama a AMLO la lucha contra el huachicol. En esa parte donde el guanajuatense con voz aguardientosa trastabilla: "Tú también debes ser llevado a juicio por las 175 personas quemadas vivas en tu afán de dejarlos sin 'guasolina' y controlar el guachicol".

El reclamo de Fox es el grito desesperado de rabia y dolor de una clase gobernante, que se acostumbró a vivir a cuerpo de rey a costillas del erario y de los bienes públicos.

Se resisten al cambio y no se quieren ir, cuando todos sabemos que ya se fueron.

Que siga hablando Chente, para que los que están detrás de él se sigan desnudando ante los mexicanos.



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