SIN REMITENTE

Alcaldías: poder y bodas


Víctor Ulín

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Qué los políticos o sus hijos se casen, es normal. Lo que no debería ser, es que esperen ocupar un puesto público para dejar la soltería, ¿con cargo al erario?.

El primer evento lo protagonizó la alcaldesa Nidia Naranjo Cobián que cumplió su deseo -de cualquier madre- de ver casada a su hija con el hombre que ama en las paradisíacas playas de Cuba, cuando apenas tenía cuatro meses en el cargo y un cúmulo de problemas y demandas de la gente.

El segundo, más reciente, es el que, -cual cuento de hadas-, vive el edil de Macuspana, Roberto Villalpando, cuya principal prioridad no son las obras o necesidades de la población, sino que su boda sea la más espectacular y ostentosa.

En ambos casos, es natural que entre la población se levante la sospecha de que usen el dinero del presupuesto público para financiar sus eventos sociales y hagan lo mismo que le criticaron tanto al PRI como al PRD.

Aunque los dos alcaldes declaren que siguen los principios de la austeridad republicana que en Tabasco impulsa el gobernador Adán Augusto López Hernández y desde la Presidencia Andrés Manuel López Obrador, en los hechos Nidia Naranjo Cobián y Roberto Villalpando hacen lo opuesto y deliberadamente se empeñan en exhibir y desacreditar al partido que los postuló.

Va el SPIUJAT

Con el emplazamiento a huelga para el 26 de febrero, ahora el Sindicato de Profesores Investigadores de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (SPIUJAT) que lidera José Juan Sosa Ramos buscará llegar a un acuerdo en la revisión salarial y contractual con las autoridades patronales -como ya lo hizo el STAIUJAT- sin poner en riesgo a la institución.

Y no podría ser de otra manera en tiempos en que la educación pública superior reclama el concurso de todos para fortalecerla sin afectar la estabilidad de la plantilla académica que aspira a mejorar sus condiciones de trabajo.



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