Altavoz

Alcaldesas abollan corona a AMLO


Fabiola Xicoténcatl

Cuando pensamos que por ser mujeres, las nuevas presidentas municipales de Tabasco iban a sacar la casta y a poner el ejemplo, la decepción ha sido el equivalente a las atrocidades que han estado cometiendo.

Resulta aberrante que los alcaldes están más preocupados en cómo organizar el Carnaval de su localidad y en realizar los festivales del tamal, mojarra, chanchamito, camarón, pejelagarto, totoposte, ostión y pigüa; en buscar a la embajadora de su municipio o en adornar el estand de la feria estatal, que en mejorar los servicios como agua potable en sus municipios, que por décadas ha sido el reclamo popular más sentido.

En los primeros 100 días de gobierno donde recibieron las ministraciones del gobierno estatal a tiempo, no se les vio nada. Pensábamos que nos iban a sorprender y marcar la diferencia. Pero nada, fue peor de lo mismo. No irrumpieron con los bríos que los ciudadanos esperábamos. Se conformaron con prender un arbolito de Navidad y partir una rosca de Reyes. Ese fue todo su trabajo.

Por paradójico que parezca, quienes más han decepcionado son las mujeres alcaldesas de Morena, que fueron la esperanza del pueblo. Ahí están las votaciones copiosas del uno de julio. Ellas eran el anhelo del cambio, la esperanza de algo diferente a los saqueadores que se marcharon por la puerta trasera el pasado cuatro de octubre.

Hay honrosas excepciones, pero el común denominador es que les ha ganado la soberbia, la ambición al incrustar en su nómina a toda su parentela. Desde su llegada a la presidencia, en lugar de poner al día las destartaladas calles de su ciudad, embellecer los accesos a sus municipios, mejorar los servicios, la red carretera de sus comunidades y los parques, canchas y jardines, comenzaron a hacer negocios turbios al amparo del poder con todo lo que sea posible, desde el famoso cochupo con las constructoras, el cobro a la mano de los ambulantes ubicados en los parques y mercados, hasta duplicar la tarifa a los negocios lícitos y a tugurios ilícitos.

También hay sendas denuncias de las empresas que buscan asentarse en esas regiones, contra los presidentes municipales. Hay uno que en lugar de ponerse a trabajar está más ocupado en su próxima boda, en tanto que su municipio que parece víctima de una maldición gitana, nada, en el vil desgarriate.

Están a tiempo. Apenas empiezan. Es el primer año. No le fallen a AMLO que gracias a él llegaron. No le fallen a Adán Augusto, pero sobre todo no le fallen al pueblo que hambriento de esperanza y justicia votó por ustedes en masa. El tabasqueño es sabio. En dos años más van a querer la reelección.



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