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Aguirre, un chingón en apuros


Luis Antonio Vidal

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"El secretario de Seguridad Pública es un chingón, sólo que no lo han dejado trabajar", me dijo hace más de seis meses un político bien formado, nada lisonjero, refiriéndose a Jorge Aguirre Carbajal, ratificado en el cargo por el gobierno de la reconciliación.

Y pudiera ser correcta esa opinión en el terreno de la teoría, porque en los hechos Tabasco sigue sometido por la delincuencia.

Al secretario Aguirre no se le puede regatear mérito alguno en su formación profesional. A Tabasco lo trajo el hoy ex fiscal Fernando Valenzuela, quien se lo recomendó a Arturo Núñez para un cargo en la Fiscalía.

Cuando se le nombró secretario de Seguridad Pública se creyó que replicaría aquí el éxito de su natal Baja California cuando siendo coordinador de la agencia contra robo de vehículos, vio cómo Julián Leyzaola, director de la policía en Tijuana, bajó los índices de inseguridad en esa ciudad fronteriza.

Pero desde que asumió el cargo ya han pasado dos años y dos meses, dos gobernadores, dos fiscales y dos secretarios de gobierno, y sin embargo los resultados son los mismos. Siempre presume estadísticas que nada reflejan la realidad que vive la gente en las calles de Villahermosa.

Todos los días, la autoridad pide a los ciudadanos paciencia, prudencia y confianza por lo complejo –se nos dice- que es el problema de la inseguridad.

Mientras Tabasco se baña en sangre, a Aguirre se le agota el tiempo de demostrarle a su jefe que en verdad es un chingón capaz de devolverle al edén la paz.

LA MORRALLA

La diputada Beatriz Milland hace caravana con sombrero ajeno. Recibió boletos para la tradicional cena-baile de la Cruz Roja y a ella se le hizo fácil ordenar que cada director de área del Congreso pagara una entrada de $1,200. Quiere quedar bien con dinero de los demás *** Manuel Bartlett, director de la CFE, anda poniendo piedras en el camino del borrón, cuenta nueva y tarifa justa para Tabasco. A ver si no termina haciendo de chivo los tamales *** Hasta mañana.



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