INVITADO

Minería y la lista Forbes


Mouris Salloum George

Desde que los gobiernos neoliberales de América Latina empezaron a ceder dominio territorial a la actividad extractiva, sobre todo de capital extranjero, la de la minería empezó a ser tipificada como industria de la muerte.

En nuestro país, la empresa minera, es favorecida fiscalmente. Una parte de su contribución al fisco proviene de pago de derechos, sujetos a deducibilidad.

Por lo que toca al Impuesto sobre la Renta, en 2002 el sector aportaba, sobre una recaudación total de más de 300 mmdp, el 2.18%. En 2013, sobre un total de 906 mmdp, el 2.77%. Si el ábaco no falla, en más de una década la minería sólo ha incrementado su contribución a la Hacienda federal en 59 décimas. Los publicistas de los grupos dominantes aseguran que el sector minero participa con 1.5 % del PIB. Los números de Hacienda sitúan esa participación en 1 %. Carlos Slim, German Larrea y Alberto Bailleres

La revista Forbes, en su nómina de los más ricos del mundo, nombra a Carlos Slim Helú, Germán Larrea Mota-Velasco y Alberto Bailleres González, de los grupos mineros Frisco, México y Peñoles, respectivamente. El 20 de noviembre de 2018, cuando se conoció la iniciativa para reformar el régimen legal de la minería, se destacó a bote pronto la defensa que un analista financiero local hizo del Grupo México, del citado Larrea Mota-Velasco. Sobre Larrea Mota-Velasco pesa la coloquial tipificación de homicida industrial por la tragedia en la mina Pasta de Conchos, Sabinas, Coahuila, que dentro de diez días cumple 13 años aupada por la impunidad.

En agosto de 2014 se registró el desastre ambiental ocasionado en los ríos Bacamuchi y Sonora, por el derrame de residuos tóxicos en la minera de cobre de propiedad del Grupo México. Es hora de que no se cumplen los compromisos contraídos por Larrea Mota-Velasco para reparar los daños. La Secretaría de Economía anunció que están a revisión unas 5 mil concesiones mineras, que eventualmente podrían estar expuestas a cancelación por conflictos relacionados, más que nada, con la liberación de terrenos dados a exploración y explotación.

Los picos de ganso han puesto el graznido en el cielo por la amenaza de confiscación de esas concesiones, según denuncian.

Imagínese usted, poner en riesgo 328 mil empleos directos y un millón 600 mil indirectos, es un atentado de lesa economía nacional. ¿O será un atentado contra los personajes más ricos de México y el mundo, que no podrían mejorar su posición en la lista Forbes? Es pregunta.



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