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Silenciaron a Chuchín


Luis Antonio Vidal

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"Chuchín Ramos es líder de opinión en la región de los ríos, es algo así como lo que pesa Telereportaje en Villahermosa. La gente se despierta todos los días escuchando su programa de radio", me dijo hace algunos años un aspirante a la presidencia municipal de Jonuta, en alusión en el programa de Chuchín que se transmitía por el 99.9 FM de Grupo Cantón.

"A ver cuándo vamos a Zapata y nos reunimos con él", invitó el político a quien ésto escribe, cortesía que nunca se cumplió.

Ayer por la mañana la noticia corrió como reguero de pólvora: acribillaron a Chuchín, de 8 balazos. Tabasco volvió a ser referente de la nota roja nacional. Otro periodista asesinado.

Los portales del país dieron cuenta del suceso. No era una nota más, se trataba del crimen de un periodista zapatense, paisano del Presidente de la República, de la misma región del Mesías, en la tierra de la reconciliación.

Debe entenderse el hecho en su exacta magnitud. La Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos difundió ayer un comunicado nacional, cuyo contenido dice en una de sus partes:

"El colega tabasqueño es la segunda víctima mortal en 2019. De 1983 a la fecha suman 307 homicidios: 270 periodistas; 2 locutores; 10 trabajadores de prensa; 13 familiares y 10 amigos de comunicadores; y 2 civiles; además de 28 desapariciones forzadas pendientes de aclaración".

La Asociación Tabasqueña de Periodistas (ATP) también se pronunció por el asesinato. Se solidarizó con la familia y como sucede en estos casos exigió enérgicamente se haga justicia.

Recordó la agrupación estatal que apenas en septiembre del año pasado planteó públicamente de nueva cuenta la necesidad de impulsar una Ley de Protección a Periodistas, asunto desoído por el Congreso local, salvo la solitaria voz de Ariel Cetina, quien siendo diputado local presentó una iniciativa que alguien guardó en un escritorio sin darle la debida importancia.

La incógnita taladra la conciencia del gremio: ¿Habrá justicia en el caso del periodista? ¿Se pudo evitar el asesinato si no existiera desprecio a la profesión y alguien hubiera tomado en serio que el periodismo es un oficio de alto riesgo? Se fue Chuchín, como decía el maestro Gabo, sin entender su muerte.



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