CASCARA AMARGA

Dos presidentes


Laureano Naranjo Cobian

EN MÉXICO, AL IGUAL QUE EN VENEZUELA, HAN EXISTIDO DOS MANDATARIOS PROCLAMADOS A LO LARGO DE LA HISTORIA.
 
A propósito de Venezuela, donde se dice, hay dos presidentes. La historia, esa antigua señora que a veces nos mira alternativamente con atención y a veces con indiferencia, es la gran maestra de los pueblos. Ciertamente, hay historia acontecimiento e historia interpretación. Que Hernán Cortes haya avanzado hacia el Anáhuac con sus seiscientos apestosos a ajo y acompañado por algunos miles de los enemigos del imperio Azteca, es un acontecimiento. 
 
Luego viene la interpretación de ese hecho histórico. En el México del siglo XIX, luego del Congreso constituyente de 1856, tenemos un acontecimiento que, sin haber estado previsto por nadie, desembocó en la existencia de dos presidentes. Naturalmente uno legítimo y legal y otro espurio, o sea falso.
 
Sucedió, como sabemos, que el presidente de la República de aquella época, Ignacio Comonfort de los Ríos (Puebla 1812), se propinó un autogolpe de estado, malaconsejado por sus amigos cercanos, y con el pretexto de que la Constitución recientemente jurada no era aceptada por la mayoría de la Nación. 
 
Comonfort, luego de ser traicionado por quienes decían apoyarlo, tuvo que salir del país, lo cual provocó que se activara el mandato constitucional que establecía que el presidente de la Suprema Corte, en este caso Don Benito Juárez, asumiría la Presidencia de la República. Pero sucedió que el jefe del ejército conservador, Félix Zuluaga, también se declarara Presidente, aunque ilegítimo, y se adueñara de Palacio Nacional, con el apoyo económico de la antigua poderosa Iglesia Católica. 
 
Por su parte el Presidente auténtico de la nación, Don Benito Juárez, lanzó un manifiesto a la nación desde Guanajuato, y asumió legalmente el poder de la República. Aquí se inicia lo que se conoce en la historia patria como la guerra de los tres años o Guerra de Reforma, que enfrenta a los liberales contra los conservadores y que, finalmente, ganan los republicanos liberales encabezados por el Patricio de Guelatao y Benemérito de las Américas. 
 
Ya en el siglo XX, a fines de 1914, también tenemos dos presidentes cuando la Soberana Convención revolucionaria de Aguascalientes –que sesionaba en el antiguo teatro Morelos de esa ciudad- declara presidente de la República a Eulalio Gutiérrez y le toma la protesta, pero Don Venustiano Carranza no acepta tal decisión y también se mantiene como Presidente de la República. 
 
Otro caso más reciente, sucede cuando después de un monumental fraude electoral maquinado en el año 2006, el Señor Licenciado Andrés Manuel López Obrador, se declara Presidente legítimo por haber obtenido la mayoría de los sufragios nacionales y Felipe Calderón, con el apoyo de los poderosos de la capital se adueña obscenamente de la presidencia y de Palacio Nacional violando todas las leyes nacionales.
 


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