Altavoz

En el último trago nos vamos


Fabiola Xicoténcatl

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Los detractores de Andrés Manuel López Obrador no aprendieron nada del pasado. Cerca de 40 años los trae tras de él, como locos, soltándoles la lía, marcando línea. Obrador se divierte con el golpeteo en su contra, la goza, esa es su vitamina.

A veces pareciera que el mismo AMLO propicia el linchamiento en su contra, porque sabe que son millones que están deseosos de la venganza pública contra sus rivales y críticos. Él sabe que con decir sólo una palabra la jauría se le lanza encima, se los tira a los leones. Sólo basta echarse un clavado a las redes sociales y se dará cuenta de que sus detractores tienen perdida la batalla mucho antes de iniciarla.

Obrador se divierte, la goza. Les soba el lomo, los apapacha, pero sabe que afuera la gente, el pueblo, los espera para darles su paliza.

Así fue con la fallida construcción del Aeropuerto en Texcoco; la boda de César Yáñez; el Tren Maya; el recorte de salarios a los expresidentes; el bajar los abusivos salarios a los ministros de la Suprema Corte. INE y TEPJF; descentralizar las Secretarías hacia los estados; el anuncio de la construcción de la refinería en Tabasco, y su férrea lucha contra el robo de gasolina en Pemex (huachicoleo).

La canción de José Alfredo Jiménez, "En el último trago", debería servirles de inspiración y ejemplo: "Nada le han enseñado los años, Siempre caigo en los mismos errores". Aguas con las Jurisdicciones de la SS. Mucho ojo debe de poner la nueva administración estatal que encabeza Adán Augusto López Hernández en las 17 Jurisdicciones Sanitarias de la Secretaría de Salud. Hay noticias de que sólo los están rolando cuando son unos verdaderos rufianes, trácalas y sinvergüenzas que hundieron a los hospitales regionales y municipales. Literal, lo dice todo mundo, 'corruptos hasta el tuétano', ellos y sus directores administrativos que se robaban dinero, gasolina, y alquilaban las ambulancias. Además de que orillaban a los enfermos y familiares a realizar de madrugada sus cirugías como si fuera clínica privada, con el amago que si no ponían su instrumental médico, anestesia y sus ayudantes, anestesiólogos y enfermeras, su pariente se iba a morir.

Fueron miles y miles de pesos que se embolsaron, y varias muertes que estos truhanes cargan sobre su espalda. Ya hay mucha molestia en los municipios y hasta insultan a López Obrador por culpa de estos pillos. Así que nada de premios, ni de amiguismo, ni compadrazgo alguno. Hay que castigarlos. El pueblo lo exige.



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