SIN REMITENTE

ISSET: Saqueo y cárcel


Víctor Ulín

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Cualquier adjetivo para calificar lo que le hicieron en el gobierno de Arturo Núñez Jiménez al Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco (ISSET) se queda corto (saqueo, robo, hurto, atraco, rapiña).
 
El doctor Fernando Mayans Canabal literalmente se metió a las entrañas del organismo para revelar la podredumbre que campeó en el pasado sexenio y durante los gobiernos priistas: medicamentos a sobreprecios, deudas, instalaciones en pésimo estado, farmacias concesionadas a particulares, adeudos de aportaciones de dependencias y Ayuntamientos, y el pago de jubilaciones y pensiones por más de cien mil pesos mensuales. En suma, fue un desmantelamiento deliberado del ISSET para quebrarlo y culpar al gobierno de ineficiente sin atenerse al fondo del problema: una corrupción extrema que tiene que ser castigada con todo el peso de la ley por la nueva administración para sentar precedente y jamás vuelva a ocurrir.
 
La nueva era del ISSET debe comenzar por deslindar las responsabilidades en contra de quienes abusaron del cargo para beneficios personales y de terceros, y llevarlos a la cárcel. Descubierta la descomunal corrupción en el ISSET, sería contraproducente que no veamos en el corto y mediano plazo a nadie detrás de los barrotes.
 
No sólo los tabasqueños en general, sino los derechohabientes en particular, están ansiosos de que se combata la impunidad en serio. Y el actual director del ISSET, con sus acciones, va en ese sentido. Y qué bueno que así sea.
 
“SE PORTA AL CIEN”
En dichos y hechos, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha mostrado un aprecio y apoyo incondicional al gobernador Adán Augusto López Hernández.
 
En su gira de trabajo de ayer por Cárdenas para arrancar el programa “Sembrando Vida”, el Presidente destacó que el gobernador se ha “portado al cien”. A la altura de las circunstancias que los tiempos exigen.
 
Y no se equivoca. Como pocos, desde Tabasco el gobernador ha sido consecuente con las políticas del gobierno federal para procurar el bienestar de los más pobres, y materializar “la austeridad republicana” para hacer un gasto responsable y transparente del erario.

 



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