EL TABASQUEÑO

AMLO: Urge gobernar sin polarizar


Héctor Tapia

+ México necesita nueva política... y nuevos políticos.

 

+ Debatir en redes es como dar cátedra en las cantinas.

 

Vivimos tiempos excepcionales. Tiempos en los que México necesita una nueva política que ponga fin a la vieja política que ha quebrado económicamente al país y causó tanto daño a los mexicanos.

Tiempos empujados por los propios ciudadanos gracias a la democracia. Tiempos que no deben desperdiciarse ni mucho menos ser saboteados por intereses particulares.

Preocupa que aún con la legitimidad de las urnas, la polarización del país siga, aunque ahora de manera invertida. Si ayer era el pueblo el que reprobaba a Peña Nieto, hoy son otros los grupos que critican y atacan al presidente López Obrador, entre ellos: académicos, intelectuales, empresarios y periodistas a los que no convencen las formas del nuevo gobierno.

El tabasqueño puede gobernar a contracorriente de esos grupos gracias a la fuerza de la base social que lo apoya, pero es un arma de doble filo, porque se puede convertir en autoritarismo, radicalizando posturas y alimentando más la polarización.

Si AMLO trata de cambiar las reglas del juego está bien, pero debe incluir en el debate a esos grupos, no sólo bajo el calificativo de 'conservadores'. Hacer política es conciliar -no para el gatopardismo-, sino para dar causes a los matices sin el tajante negro o blanco.

Hoy que el país tiene una nueva oportunidad de cambio, con un hombre que es a la vez un símbolo para las 30 millones de personas que votaron por él, puede convocarse a una reconciliación nacional que evite que la 'partitocracia' o la 'cupulocracia' intenten descarrilar al Presidente, y con ello se arroje por la borda el sueño del milagro político económico mexicano.

 

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En 1976 tras la muerte de Francisco Franco, España vivía un proceso de democratización, un periodo que fue llamado como la 'Transición', en el cual socialistas y liberales unidos iniciaron una nueva era política, social y económica que ayudó al renacimiento de ese país.

Gracias al "Pacto de la Moncloa" se dejaban atrás 36 años de dictadura y se inauguraban las primeras elecciones libres bajo un régimen de monarquía parlamentaria. Al mismo tiempo el país se abría a la Unión Europea trayendo consigo la modernización de España y un gran crecimiento económico, que hoy es considerado histórico.

A 42 años de esa 'Transición', España sufre de un error no resuelto en aquellos años, tal error fue la incorporación del franquismo a la 'partitocracia', lo que significó que los poderes reales siguieran en manos de la misma gente que gobernó en la dictadura, pero ahora vestida como demócrata.

Un escenario similar se vive en México con Morena, que promete abolir con la corrupción, pero que en sus estructuras de poder en todo el país tiene a priistas transmutados o purificados, y en la realidad son políticos acostumbrados a viejas prácticas deshonestas, quienes fingen austeridad y cambio.

Fue precisamente gracias a las deficiencias del sistema de representación actual que Morena, impulsado como un movimiento social que busca regenerar a México logró barrer con las preferencias electorales y prácticamente desaparecer a los partidos políticos.

Pero estos cambios -políticos y sociales- que vive el país tienen que servir para devolver el poder a la sociedad, motivando al uso de nuevos instrumentos como son la democracia participativa y la democracia Stealth (sigilosa o tecnológica) de expertos.

Para que surja una nueva política se deben regresar a la sociedad los derechos de participación en este tipo de estrategia, que fueron arrebatados por los partidos de siempre y por políticos corrompidos que se van moviendo y acomodando según sus ambiciones y circunstancias.

Si Andrés Manuel López Obrador quiere una auténtica transformación en México tendría que convocar a una reforma electoral que ayude a devolver el poder al pueblo. La nueva política requiere de nuevos políticos y necesariamente de nuevos partidos. Difícilmente pueda brotar de los rincones y sótanos en las que se guarecen las viejas guardias de la política caduca y corrupta.

 

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Hablando de la polarización, veo con pena que hoy a eso que llaman "la opinión pública" de este país es una cantina que despacha desde las redes sociales, y a ellas se han sumado, pienso, inútilmente especialistas, intelectuales y periodistas intentando confrontar ideas, pero al final acaban fulminados en un espacio donde hasta el más idiota está dispuesto a juzgar y condenar cualquier idea o propuesta sin importar lo inteligente que parezca.

Hoy el pensamiento de Enrique Krauze, Jorge Volpi, Jesús Silva Herzog-Márquez y muchos otros, se compacta a 280 caracteres para entrar a esa barra de bar donde los argumentos no importan, y es más seguro que reciban una palabra soez como respuesta, que alguna que alimente el conocimiento.

Creo que los estudiosos deberían dejar de tentarse por la trivialidad del Twitter y seguir expresando ideas donde puedan comprenderse y valorarse a profundidad: Libros, revistas, periódicos, blogs, webs, radio, televisión… A menos que hayan desarrollado un perverso masoquismo o una especie de síndrome de Estocolmo, donde a cada idea trazada con inteligencia estén ansiosos esperando un: "¡Chinga tu madre!".

 

 

UN ADAGIO “ Las redes aportan cada día más sucesos a la historia universal de la infamia y también al reino de la felicidad”. / MANUEL VICENT



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