Vientos Esotéricos

Sedentarismo, higiene y obesidad infantil


Gaby del Valle

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Nosotros crecimos con el más estricto control de higiene: “¡No te ensucies!”, “¡Deja eso porque te vas a llenar de tierra las manos!”.

De todas formas nos las ingeniábamos para pasar muchos ratos en la tierra, el agua, los insectos y qué sé yo más, totalmente en contra de las normas de higiene… y sí nos enfermamos, pero resistimos. Las defensas del cuerpo trabajaron quizá al máximo, pero nos ayudaron a ser individuos sanos, quizá por el aire libre; quizá por la constante actividad física que podíamos realizar al pasar mucho tiempo jugando con otros niños, corriendo y saltando; quizá porque los alimentos no tenían tantos aditamentos como hormonas, fertilizantes, insecticidas y toda una gama de productos capaces de alterar la naturaleza animal y vegetal… por lo que también humana.

 

Cambios sustanciales de hábitos y alimentación

En fin, en la actualidad, las medidas de higiene no han cambiado, pero se han alterado en base a la restrictiva libertad que tienen los niños, ya que la gran mayoría de las madres trabajan y los niños pasan mucho tiempo en guarderías, escuelas, padres sustitutos, abuelos, en fin, se dificulta mantener un control de cuántas veces al día se lavaron manos o dientes, por ejemplo, lo que los expone a ciertos virus y bacterias. Y como tampoco pueden ya correr en las calles o jardines, solos, debido a los muchos peligros actuales, los esquemas de salud infantil se han alterado porque ahora nos enfrentamos con el sedentarismo y la obesidad, debido a los poderosos distractores de los últimos años como la televisión y los videojuegos. Sumemos, entonces, los lugares donde la familia pasará los fines de semana, si permanece en la ciudad: las plazas comerciales, donde abundan alimentos como pizzas, pollos y cortes fritos, papas fritas, hamburguesas, hot dogs y toda esa gama de comidas rápidas de dudosos aditivos, grasas saturadas y básicamente lo que daña el organismo. Los males cardiacos han proliferado en los niños (sin paralelo en el pasado), lo mismo que la diabetes y otros muchos males derivados del sedentarismo, deficiencia en la higiene personal, espiritual y, desde luego, obesidad. En otra ocasión continuaremos con este tema, soy Gaby Del Valle. ¡Escríbeme! Namasté. Dulces bendiciones.



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