Altavoz

Los nuevos ricos de Tabasco


Fabiola Xicoténcatl

No es novedad que en Tabasco los políticos medianos y sus cómplices sean más ricos que los empresarios, que se han sobado el lomo para lograr sobrevivir en la medianía.

Si algo distingue a esta camada de improvisados es la corrupción desbordada y cínica; la traición a sus antiguos amigos y aliados; sus escasos y mediocres resultados a la hora de ejercer el poder; su falta de moral, y su avidez y apetito insaciable por el dinero mal habido.

En el "Manual del Corrupto", Víctor M. Caamaño los retrata al dedillo. Y hasta parece que vive en este girón del trópico:

"El corrupto pertenece a la clasificación de "los nuevos ricos" cuya conducta siempre será disonante para todos los niveles sociales, por su falta de autenticidad. Estos elementos pueden identificarse generalmente por el cambio en su conducta personal cuando ocupan una posición en el gobierno. Decía la antigua sabiduría china recogida por Confucio que: "cuando una persona cambia su personalidad al ocupar una posición, es una señal clara de que la posición es superior a la persona", y nuestra experiencia nos ha enseñado que estas personas de autoestima tan baja serán capaces de cualquier cosa con el fin de mantener la imagen creada, para ocultar su incolora existencia y su pobrísima vida interior".

Ya nos han dado una probadita de lo que se llevaron: desde ranchos, quintas, sus Mercedes Benz, Audi, Suburbans blindadas, hasta notarías públicas; ranchos estilo texanos en Tabasco y en los estados del centro y norte del país repletos de ganado; chalets en el extranjero, justo en las exclusivas zonas de esquiar, abultadas cuentas bancarias y etc, etc, etc.

Ya los veremos cómo se irán desnudando, cómo se van quitando la careta. Porque dinero robado es como la tos, no se puede ocultar.



El otro México

Lo del huachicol parece sacado de un trozo de una novela de Gabriel José de la Concordia García Márquez. El saqueo fue infame. Vivíamos en otro país, en el alterno de los corruptos saqueadores de cuello blanco y en el de los miserables en pobreza extrema con los índices de delincuencia, homicidios, corrupción e inseguridad más altos del planeta.

La tragedia de Hidalgo nos debe de llamar a la reflexión como pueblo, gobierno, nación y sociedad.



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