EL TABASQUEÑO

¿Morena está funcionando?


Héctor Tapia

Es inevitable reconocer que en los últimos 77 días el país ha entrado en una nueva dinámica política, que ha cambiado la estructura del poder, debido al control de Morena en el Legislativo Federal (Diputados y Senadores), así como en 19 congresos locales.

Esto ha dado pie a que en diferentes estados del país, (aunque con mayor cobertura en lo federal), las legislaturas locales en funciones vayan desplegando acciones y nuevas formas que pueden encuadrar en lo que AMLO llama la 'cuarta transformación de México'.

Por ejemplo, en Tabasco, la LXIII Legislatura se convirtió en la primera a nivel nacional en aprobar un acuerdo de austeridad que bajó de 212 mil a 80 mil pesos, las dietas de los 35 diputados, recortando además, gastos médicos, seguros y cajas de ahorro; de paso le recortó 50 por ciento el gasto a los partidos políticos.

Estas acciones ya se han repetido en otros congresos estatales, como el de Sinaloa, donde Morena que ocupa 23 curules, acordó eliminar 30 mil pesos por fondo de ahorro, 20 mil pesos en apoyos sociales y 12 mil 500 pesos por combustible, sin embargo seguirán ganando una dieta mensual de 107 mil 437 pesos.

Impulsados por la premisa de que 'ser de derecha es conservar y ser de izquierda es cambiar', Morena está desdoblando esfuerzos de diferentes calibres, algunos improvisados o, al menos, no suficientemente meditados, tratando de no decepcionar.

En esta coyuntura, otro ejemplo es Colima, donde Morena pasó de tener el 3 por ciento a llevarse la mayoría en la Cámara de Diputados Local, con un gobierno priísta, el de Nacho Peralta, a quien los legisladores obligaron a presentar personalmente su tercer informe de gobierno el 1 de octubre pasado, mismo día en que asumió la nueva legislatura.

Las crónicas narran que para tal acto, el mandatario priista mandó a colocar vallas al rededor de la sede del legislativo, así como policías, intentando controlar los accesos y seleccionar al público invitado, pero los engallados morenistas salieron y quitaron vallas y policías.

Fue así que en medio de forcejeos lograron entrar más de dos mil 500 personas a la sala del pleno del Congreso. Lo que marcó claramente un cambio, fue cuando llegó el gobernador, lo cual se produjo en medio de un aullido colectivo que variaba de: "Corrupto, ladrón, culero" a simplemente: "rata, culero", todo esto durante ocho minutos.

Paco Ignacio Taibo II quien fue invitado al evento, narra que al gobernador lo sentaron en una esquina, no le recibieron el informe, sólo entregó el documento y no lo dejaron hablar. Cuando se puso en pie el coordinador de la fracción minoritaria priista, volvió el aullido: "Corrupto, ladrón, culero" el cual ahora duró sólo cinco minutos, "porque ya estaba cansada la plebe".

Mucho de lo que está sucediendo con la llegada de Morena al poder en los estados no está trascendiendo a nivel nacional, no se informa; para bien o para mal, millones de mexicanos votaron para que estos contrastes se dieran, para que se rompieran las formas tradicionales de conducción de la política, para que surgieran una nueva clase de legisladores, más envalentonados y no agachones como era la costumbre.

Por ejemplo en Sinaloa un diputado local de Morena logró que la Marina intensificara la vigilancia en el canal del mar de Cortés donde barcos japoneses seguían saqueando la pesca en la zona, o qué tal el reclamo del diputado José Van Wormer para que AMLO no olvide cumplir reducir el IVA en la zona fronteriza de Baja California Sur.

Tampoco trascienden, o trascienden poco, sus excesos, como el cometido en Tabasco, donde Regeneración Nacional y sus aliados avasallaron con 27 votos a favor y seis en contra, para reformar la Ley de Obras Públicas y de Arrendamientos, la cual hizo a un lado los procesos que se deben seguir para la licitación de obras públicas, todo con el pretexto de acelerar la construcción de la refinería que está por arrancar.

Así están los nuevos tiempos… y todavía hay que esperar a que llegue AMLO.

 

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Un gobierno de izquierda debe ser fiel a sus ideales, ser asertivo en los cambios y saber sortear las renuencias del conservadurismo, por eso no se debe olvidar que los tres ejes sobre los que se movieron los compromisos de López Obrador para llegar a la Presidencia de la República fueron: no al neoliberalismo, no a la corrupción y no a la guerra contra el narco.

El tabasqueño ha centrado su estrategia en la presentación de inversiones de desarrollo como la Refinería de Dos Bocas o el Tren Maya; también en difundir y poner en marcha censos para los programas con los que que busca combatir la pobreza: 'Sembrando vida' para campesinos; la Beca Benito Juárez para jóvenes y el incremento de ayuda a adultos mayores.

Hasta ahora lo más cercano al combate a las políticas económicas neoliberales ha sido la presentación de la iniciativa de ley en el Senado que busca obligar a los bancos a reducir las altas comisiones que cobran en México.

En cuanto al combate a la corrupción, no se conoce alguna estrategia clara o iniciativa de ley que permita medir qué mecanismos serán utilizados para combatirla. Lo que más se acerca a este punto es la consulta participativa que motivó la cancelación del aeropuerto, donde presuntamente hubo reparto de contratos sin licitaciones abiertas.

Ahora, con respecto al tercer eje de su campaña, relacionada con la violencia, Andrés Manuel ha recibido fuertes críticas, pues no sólo acabará la guerra contra el narcotráfico como prometió, sino que ha lanzado un Plan Nacional de Paz y Seguridad donde anunció la creación de una Guardia Nacional a manos del Ejército que será quien encabece el combate a la inseguridad.

 

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Lógicamente hay que esperar a los resultados, y mientras habrá que conceder un voto de confianza en el próximo gobierno, el cual ya presume -aunque se enojen sus adversarios- que todavía no toma posesión y ya empezaron los cambios.

Pero cuidado paisano, recuerda lo que dicen, que también la reversa es cambio.

 

 

UN ADAGIO: “Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes”. / ARISTÓTELES



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